HERMES

Federación Internacional de Comunicadores Populares

Por Jorge C. Oliva  Espinosa

 

LA MÁQUINA

Todos dependían de ella. Como cada cual la usaba a su conveniencia, sin miramientos, estaba muy deteriorada, apenas funcionaba y se detenía a cada rato. Había que buscarle solución a sus males y decidieron arreglarla. Comenzaron a hacerle modificaciones, sustituirle piezas y añadirle otras. Las reparaciones no tenían fin, pero ninguna era suficiente: Aquello no tenía arreglo. Sin embargo, continuaron reformándola. Al final, ya no servía para lo que se creó y quedó convertida en un artefacto completamente distinto.

 

EL INFRACTOR

Para Ponciano, que lo soñó.

Como estaba prohibido, la gente había dejado de soñar y se limitaba a rumiar la triste realidad. Sin embargo, él tuvo un sueño en extremo peligroso, merecedor de la máxima condena: Soñó que todos iban por las calles, felices, contándose unos a otros sus sueños.

TORPEZA

Te creyeron Profeta y eras un Científico. Habías descubierto las leyes que regían el desarrollo de la sociedad. Eran las de la Dialéctica Materialista aplicadas a la Historia. Pero tomaron tus enunciados como profecías de cumplimiento inexorable y fracasaron al aplicarlas como dogmas religiosos.

 

INGOBERNABILIDAD

Las fuerzas productivas se habían desarrollado tanto, que nuevas clases surgieron polarizando la sociedad. Ahora eran gobernantes y gobernados las fuerzas antagónicas en conflicto. Y una sorda, invisible lucha sin cuartel, se desató entre ellas.

RELATIVIDAD

Yo apenas había nacido cuando vi llegar a los primeros. Venían desesperados y yo era tan chico, que me parecieron enormes. Eran temibles, pues dominaban el fuego y lo usaban para destruirnos. A muchos de mis hermanos mayores, con el sólo objeto de alimentarse o calentarse, los arrojaron a las llamas. Huían del frío, iban en busca de una zona más propicia para sobrevivir. Benditos ellos que podían moverse. Yo no. Yo permanecía allí, afincado a mi lugar. Algunos se quedaron y se adaptaron, como yo, a las duras condiciones climáticas. Eran los más aptos. Sus vidas eran fugaces. Con velocidad de vértigo, nacían, crecían, se reproducían y morían. Para mí eran instantes los que tardaban sus descendencias  en llegar, transformarse y desaparecer Sin embargo, ese breve lapso bastaba para que lo  arrasaran todo y dejaran destrucción y muerte como huellas de su paso. También se mataban entre ellos. Siempre tenían un motivo para hacerlo. Muchos morían jóvenes, casi al nacer. No obstante, su número iba en aumento y los nuevos siempre se diferenciaban algo de los padres. Cada vez me parecían más peligrosos, pero más pequeños. Porque yo seguía,  poco a poco, creciendo y haciéndome mayor. Se me hizo evidente que teníamos relojes distintos. Los de ellos más rápidos, el mío  más lento. Era muy joven todavía para pensar en esas cosas de la relatividad y del tiempo. Así fui testigo del ciclo minúsculo y repetitivo de sus vidas, generación tras generación. Ellos fueron modificando la faz del entorno. Cambiándolo todo y transformándose ellos mismos. Sólo mantuvieron inalterables su capacidad de destrucción y el primitivo impulso de matar. Y llegó el momento en que, desde allá abajo, se fijaron en mí, se asombraron de mi estatura y, admirados, descubrieron que yo había vivido lo que contaban como miles de años. Una enormidad para ellos, una insignificancia para mí. Entonces me llamaron Sequoia o algo así.

 

VICISITUDES DE UN ECONOMISTA

Apuró de un gran trago el resto de la ginebra y se enjuagó la boca, refrescándola, con la cerveza que rebosaba la jarra. Fuerte cerveza muniquense, que dejó parte de su espuma en la enmarañada barba. No tenía dinero para una segunda ronda y allí hacía rato le habían suspendido el crédito, así que maldiciendo su suerte, se levantó, pesadamente, resignado a marcharse temprano a casa. Colocó sobre la mesa las monedillas correspondientes a su consumo y antes de retirarse, echó una altiva mirada de reto y reprobación al tabernero.

Por oscuras callejas, dando grandes rodeos que le evitan el pasar por los comercios de sus muchos acreedores, llega por fin a su morada. Todavía, al subir las escaleras, debe escabullir el cuerpo al portero que le recordará, si lo encuentra, los alquile­res vencidos. Una vez adentro, aún tendrá que sufrir las recrimi­naciones de la mujer, que le llueven como interminable cantinela:

‑Las niñas no tienen qué comer y tú, bebiendo y bebiendo. Hoy el casero nos ha dado su último plazo y el carnicero se negó a enviarnos las salchichas que pedimos. Esta noche sólo comeremos caldo de patatas. A papá no le puedo pedir más y lo que nos envió el bueno de Federico, ya te lo tomaste...

Agobiado, él se refugia en su escritorio, cierra la puerta y se acomoda en su mesa de trabajo. Moja la pluma en el viejo y ca­si seco tintero y reinicia, por trigésima vez, el primer capítulo de  EL CAPITAL.

 

POLÍTICA Y GEOMETRÍA

-¡Uhmm!...  Tendría que ser muy larga para que cupieran todos. Algunos quedarían demasiado lejos de mí para fulminarlos con una mirada y mantenerlos

bajo control. Allí se concentrarían los disgustados y levantiscos, envidiosos de los más cercanos, ambicionando siempre un poder mayor... Podrían hasta cuchichear sin yo oírlos... ¿Y a quién poner en el otro extremo? Frente a mí, en lugar prominente. Tanto, que puede envanecerse hasta el punto de... No hay otra alternativa que... ¡Sí, esa es la solución!

Y poniendo en práctica su idea, Arturo ordenó la construcción de una gran mesa redonda.

LA DISPOSICIÓN

Cuando él manifestó su disposición a incorporarse a la zafra de forma permanente, todos los asistentes a la asamblea le tributaron  cerrada ovación. Una vez terminado el acto, le pidió al  compañero más cercano que empujara su silla de ruedas y le ayudara a abandonar el salón.

 

EXTINGUIDOS

Cuando imperó la Justicia en el mundo, se vieron despojados de su habitual contenido de trabajo. No encontraron malvados contra quienes luchar, ni víctimas que defender. Sin causa por la que inmolarse, ni injusticia que enfrentar, se sintieron inútiles. Se entregaron al ocio, engordaron y, faltos ya de razón alguna para vivir, se extinguieron totalmente los héroes.

 

EXPECTATIVAS

A llegó donde B, que estaba de lo más entretenida sin hacer nada.

-¿A qué juegas?

-A esperar

Y se pusieron a esperar.

En eso apareció C, los vio esperando y quiso hacer lo mismo, porque era la mejor  forma de sobrevivir. Luego se les unieron D, y E, y F, más tarde G. Así fueron arribando cada vez más letras y quedaban atrapadas en el no hacer, hasta que la última se puso también a esperar. Todas jugaron aquel triste e inútil juego, olvidando que en un tiempo  ellas se juntaban para hacer palabras.

 

TRAICIÓN

Había sido una noche de desafueros y se quedó dormido, saciado de amor. La hembra en verdad había resultado una revelación: sabia y fiera; y él tuvo que emplearse a fondo para no ahogarse en aquel pozo de lujuria. Ella se mostró seducida y lisonjera. Tantas  alabanzas tributó a su fortaleza descomunal que, envanecido, le reveló el secreto de la misma.

Al despertar, atribuyó el cansancio a la brega amorosa y el recuerdo de las proezas recién realizadas le hizo sonreír satisfecho. Pero cuando intentó levantarse, las fuerzas no le acompañaron y poco faltó para que cayera exhausto al pie del lecho. Una total fatiga invadía todos sus músculos... Sólo entonces notó, que Dalila le había cortado el cabello.

 

LA FUNCION

En el gran teatro del mundo se abrió el telón. Como no habían asistido los actores principales, los dobles subieron a escena. Era su gran oportunidad. En los papeles protagónicos actuarían la Astucia sustituyendo a la Inteligencia, la Imprudencia tomaría el lugar del Valor, mientras que el Cinismo suplantaría a la Sinceridad. En los secundarios, la Vanidad actuaría por el Orgullo y el Servilismo por la Humildad.

La función fue un éxito. Recibieron cerrada ovación.  La sala estaba totalmente colmada por la Hipocresía.

SIMULACI0NES

Se acostumbraron a fingir lo que en realidad no eran y a encontrar un rostro distinto debajo de cada máscara. Sólo La Muerte fue más honesta y no se disfrazó. Así pudo seguir sorprendiendo a todos.

 

MICROMUNDO

Era un  microhombre que comía una micro-ración y tenía un microsueño. Entró en la microbrigada y le premiaron con un microapartamento. Se sintió satisfecho. Para evaluar sus microesfuerzos habían utilizado una lupa.

 

IGUALDAD

En un barrio marginal, Juan (a secas) no duerme por la ansiedad de tener lo que no tiene. Mientras, en su mansión palaciega, el Señor Don Juan de Tal y más Cual no puede conciliar el sueño por el terror de perder lo que posee. El insomnio toca a los dos por igual.

ALDEANAS COMIDILLAS

Desde que comenzó a notársele dio mucho que hablar. ¡Figúrese, hacía tiempo  que el novio estaba ausente del pueblo! No faltó aquí el conquistador de oficio que, con medias palabras y sobreentendidos, se jactara de ser autor del hecho. ¡La pobre muchacha estaba en todas las bocas! ¡Pero vivir para ver! Regresó su prometido y aceptó como si nada el asunto. Claro que, cuando se aproximó el nacimiento tuvo que irse con ella bien lejos, donde nada se supiera y pudieran armar su cuento. En nuestra aldea, todos desesperábamos por ver a quien se parecería la criatura. ¡Sí, creo que se fueron a Belén!...

 

 

 

AUTOESTIMA

Estaba convencida de emitir el más celestial de los zumbidos, música excelsa sólo destinada a oídos ilustres y poderosos. Por eso atormentaba sin cesar las orejas del burro. Éste, queriéndose aliviar de todo lo que le molestaba, defecó. Entonces la mosca creyó premiada su enojosa letanía y voló golosa hacia la boñiga fresca.

 

FUTURO POSIBLE

Juan lleva su hijo al museo. Allí, en lugar prominente, junto al hacha de pedernal del Neolítico, se exhiben otras piezas de una tecnológica y remota antigüedad. Son las últimas armas de exterminio masivo inventadas por el hombre. Todas datan de cuando se vivía en la barbarie y se ambicionaba lo ajeno. Al chico le es difícil comprender que aquello hubiera existido. Y a Juan también.

 

EL ÚLTIMO RECURSO DEL MÉTODO

Era un tirano muy metódico y cartesiano. Pero el descontento crecía y era necesario mantenerlos bajo control. Fue cuando decidió volverlos sordos para seguir sometiéndolos sin oposición. Y lo logró. Como no se oían unos a otros, no podían confabularse para derrocarlo. La única dificultad que surgió fue que, por la misma causa, ya nadie le obedeció.

 

EN EL COLMENAR

Las abejas dijeron: “¡Basta ya de ser explotadas por reinas y zánganos! Es hora de que las que producimos, tomemos el mando”. Y pusieron a la más laboriosa como jefa. Ésta, inmediatamente, dejó de trabajar para ocuparse de sus nuevas funciones. Pero como no sabía gobernar, necesitó todo un séquito que la auxiliara. Rodeada del mismo, su vida se hizo otra, otros sus intereses; y se fue diferenciando cada vez más de sus hermanas, a quienes ella y sus ayudantes miraban con desprecio.

EL HOMBRE Y EL BOSQUE

Una noche muy oscura, el hombre atravesó el bosque. Las ramas le hirieron sin piedad, dejándole maltrecho. Cuando se recuperó, lleno de furia, lo taló por completo. Entonces Dios le dijo: “¿Por qué la tomas con el bosque, si fueron los árboles los que te golpearon?” Iluminado por la voz divina, el hombre reflexionó: “En definitiva, no fueron ellos sino sus ramas “. A lo que replicó El Altísimo: “No todas, sólo las más bajas”.  

EL PODER

Mandar y ser obedecido. Dictar órdenes que fueran obedecidas de inmediato, sin réplica ni vacilación. Disponer de los demás y verlos acatar, sumisos, sus mandatos. Ese era el poder con que había soñado siempre y que ahora ejercía. Por eso, totalmente realizado, regodeándose ordenó tajante:

___¡¡La cola es por aquí, por otro lado no despacho!! ¡Hasta que no acabe con el café, no vendo cigarros! 

HISTORIA

Lejos del palmar, una palma alzaba su esbeltez solitaria al cielo. A sus pies, crecía la verdolaga. La primera mecía su penacho en lo alto, la otra cubría  de frescor el suelo. Es posible que una, altiva, se envaneciera y mirara con desprecio a su vecina de los bajos. Quizás fuera cierto que ésta, envidiosa, soñara disputarle la altura. Lo cierto es que un rayo carbonizó la palma. Nunca se supo si el rayo fue  castigo o maldición, si la verdolaga se alegró de ello, o si el hecho le hizo abandonar  pretensiones y conformarse con su posición. La historia ha tenido distintas versiones, según la cuenten las palmas o las verdolagas.

 

EQUIVOCACIÓN

Como ayudaban a soportar los espejuelos y, de alguna forma, al hombre a leer, las orejas, vanidosas, se olvidaron de oír.

 

PROFECÍA

El día que aparezca la verdad, surgirán quienes no la acepten, la nieguen y combatan. Esos serán entonces los rebeldes. Ellos, inconformes, seguirán buscando...

EL GRAN MAESTRO

Les enseñó a escalar montañas y cuando aprendieron, prohibió el alpinismo.

 

SINO INEXORABLE

Estaba tan convencido de su destino, que cuando vio la ratonera desactivada, fue incapaz de tomar el queso sin correr riesgos. Así que, esperó a que tensaran el resorte y solamente cuando estuvo lista la trampa, intentó robar el cebo.

 

INTERPRETACIÓN

Desde siempre, han escenificado la vieja fábula donde la liebre y la tortuga compiten en una carrera. Como la liebre, la Imaginación corre más rápido y se adelanta. Pero bajo el carapacho de la tortuga, la tozuda Realidad no sólo la alcanza sino que, sobrepasándola, suele llegar más lejos.

 

TRIÁNGULO AMOROSO

Su adyacente era insignificante, corto. A mi, su opuesto; me sobraba longitud. Quizás por esta diferencia, ella convergía conmigo en una unión cómplice, a espaldas del otro. La muy pérfida, sabía envanecernos, pues elevaba a cada cual su potencia y por eso la disputamos tercamente. Al final, jugó con ambos un doble adulterio y nos extrajo la raíz. Se llamaba Hipotenusa

 

SIN LÍMITES

Lo dejó frío con aquella petición, más exigencia que ruego. Era sencillamente monstruoso lo que pretendía. Todavía le oyó argumentar:

__Nadie podrá darme prueba mayor de fidelidad. Pero si no lo haces, no podré alcanzar mi destino. Habrá sido inútil todo cuanto hice hasta hoy.

No le dejaba otra opción que acceder. Y fue así que, obedeciéndole hasta las últimas consecuencias, Judas consintió en asumir su papel execrable.

 

SUCEDIÓ ASÍ...

Me acostó y procuró que me sintiera cómodo. Cuando comprobó mi relajamiento, se sentó allá, arriba, y comenzó a actuar. Paso a paso, yo seguía con expectación todo lo que ella, encimada sobre mí, me estaba haciendo. Era evidente su destreza, yo colaboré en lo que pude y quedó satisfecha de mi comportamiento. No obstante, se dio prisa por terminar y todo duró apenas media hora, pues otros esperaban su turno para que les hiciera lo mismo: operarles de cataratas.

 

ADVERTENCIA

En la jaula donde exhibían al Hombre, colocaron el siguiente letrero:

 “¡Cuidado! Especie peligrosa: Sueña.”

 

EL PESO DE LA LEYENDA

La leyenda cayó sobre la historia y su peso fue tanto que la hundió bajo tierra. Cuando la encontraron estaba tan deformada que fue imposible reconstruirla.

 

PASIÓN DE MANDO

Olvidó que era el reo y subió al cadalso dando órdenes al verdugo.

 

EXCESO DE PLANTILLA

Alarmado, contempló a miles dispuestos a participar en la tarea. Solo uno era necesario y después de loca carrera, el más veloz logró emplearse. Entonces continuó feliz su desarrollo. Era ya un óvulo fecundado

 

INDIVIDUO Y MASA

Se sentía diferente y criticaba a sus iguales al verlas engolosinadas por el estiércol y la inmundicia. Pero reflexionó, se dijo que todas las moscas no podían estar equivocadas, y concluyó que comer mierda era lo correcto.

 

MILAGROS

En su mundo, nada referido al ADN y al genoma de las especies era secreto. Los infantes usaban hologramas de los mapas genéticos como entretenidos rompecabezas tridimensionales. Desde la escuela primaria, aprendían que la secuencia de aquellas cadenas helicoidales, se agrupaba en módulos, que estos seguían las pautas lingüísticas, y que toda anomalía o rotura de las mismas, equivalente a una enfermedad o disfunción, podía ser reparada mediante determinadas palabras. Allá, cada adulto sabía cuáles utilizar para restablecer la visión o cualquier otra facultad. Por eso, cuando él empleó aquellos conocimientos e  hizo ver al ciego y andar al inválido, todos aquí, en este atrasado planeta, pensaron que hacía milagros.

 

REPUDIADA

Ya no es joven, ni yo tampoco. Ha sido mi compañera durante muchos años, pero ya no la resisto. Destino de mis sueños y propiciatoria de los mismos, compartió conmigo tanto noches plenas, como otras de desvelo. Fue consuelo y refugio de mis fracasos y muchas veces me ayudó a analizar mis conflictos y a tomar decisiones. Es cierto que mi lecho no fue, precisamente, de rosas para ella. En cuanto  me incomodaba, la aporreaba sin compasión hasta que adoptaba la forma y postura que yo exigía. No, no todas las noches la abracé con ternura y fruición, hasta quedar rendido sobre ella. También es verdad, que trató siempre de amoldarse a mis caprichos, que fue dócil y que sufrió en silencio mi insomnio y mal humor. Pero, igualmente, había ocasiones en que se mostraba terca, dura y atravesada.  Incómoda, en una palabra.  Además, la otra noche dormí con otra, me gustó más y me sentí mejor acompañado. Por todo ello, a pesar del tiempo que hemos compartido juntos, hoy decidí cambiar mi vieja almohada.

 

PREVISIÓN

Lo miró arrobada y mientras lo estrechaba con ternura, pensó:

Eres suave y me llenas de delicias. Acariciador como  ninguno, recorres mi piel desnuda, penetras hasta los rincones más íntimos y me impregnas toda de tu perfume. Me dejas como nueva: reconfortada y satisfecha. Sin embargo, noto que en cada sesión te desgastas a ojos vista y que últimamente te has puesto muy delgado. A tal punto, que pronto ya no me servirás, y tendré que cambiarte por otro...

Completamente desnuda, chorreante de aguas que lamían su figura, la muchacha salió de la bañera y buscó un nuevo jabón.

 

VOCACIÓN IRREMEDIABLE

Se abrió una convocatoria para todos los que fueran capaces de mentir. Las palabras fueron las primeras en ser aceptadas. Luego, los gestos también pasaron el examen. Las caricias, aunque con reticencias, fueron admitidas. Solamente los ojos fueron rechazados y siguieron, con sus miradas, mostrando la verdad.

 

TRASCENDENCIA

Iba un nutrido grupo caminando por la arena, justo a la orilla del mar. Vinieron las olas, borraron las huellas más débiles y solo quedaron las profundas, las de aquellos que afirmaron bien sus pies sobre la tierra y supieron soñar.

                    

EXISTENCIA

El cielo permaneció así, ignoto; hasta que un hombre alzó la vista y maravillado lo nombró cielo. Entonces comenzó a existir.

 

SIN COLOR CONCEBIDO

Todo allí era rojo: Los ríos, los lagos y los mares. Era rojo el cielo, roja la tierra y rojos los árboles. Él quería ser igual a los demás, y se volvió rojo como  el resto de los habitantes. Ya no fue posible distinguirlo, estaba confundido en el paisaje…

 

HASTA EL FIN

Se apellidaba Contreras y siempre estaba en contra de todo. No hubo idea que no refutara, ni bando que no lo tuviera de oponente. Un día se enfermó grave y como los médicos luchaban por salvarle, él, por contradecirlos, murió.

 

INFORMACIÓN CONFIABLE

Los rumores de inconformidad y de conspiraciones eran puros inventos, echados a rodar por algún noble que ambicionaba el trono. Así lo confirmaban todos: Sus súbditos eran leales, estaban satisfechos con su gobierno y vivían felices. En eso coincidían los soplones, infiltrados en el populacho y los informes provenientes de villorrios y feudos vasallos. Lo corroboraban también sus cortesanos, a los que, usualmente, no prestaba mucho caso, por ser gente acomodada y por lo general mal informada. Pero ahora tenían razón, podía estar tranquilo. Por eso, cuando lo destronaron, aquel reyezuelo fue el único sorprendido

 

CREACIÓN

Permanecían ignoradas hasta que alguien, por escapar de tantas pequeñeces, alzó la mirada y, maravillado, divulgó aquel portento. Desde ese instante, todos supieron que existían las estrellas,

 

INVOLUCIÓN

Al principio aprendió a utilizar objetos. Los fue construyendo cada vez más complejos. Pero terminó convirtiendo a los objetos en Dioses y utilizando como objetos a sus semejantes. Así se transformó en el hombre moderno.

.

EL ENGAÑO

Vivíamos en una gran mentira. Nos habían engañado, pero era tan bella la ficción que la dimos por cierta y todos creímos en ella. Hasta aquel que la inventó.

 

PLATÓN

Sumido en la oscuridad, sólo percibía las sombras que proyectaba a la luz de su hoguera. Pero cuando salió a la luz y comprobó el cromatismo del universo, pudo saber que este era otro, mayor e infinito, y que existía la diversidad de percepciones.

COMUNICACIÓN

Para Rodolfo Mendoza (El Pepo)

Animaba la programación nocturna de una estación de radio. En la cabina de locución, pasaba toda la madrugada y cuando la gente se despertaba, él se relajaba e iba a dormir. Debido a ello, no tenía relación con amigos ni vecinos y no había logrado conseguir pareja duradera, vivía aislado del resto del mundo. Sin embargo, su programa lo escuchaban miles de noctámbulos que le seguían fielmente cada noche. Muchos, incluso, le llamaban al estudio para establecer animados diálogos radio-telefónicos. En sus llamadas, le trataban con afectuosa familiaridad, porque creían conocerle. Estos intercambios aumentaron la popularidad del programa, él se dedicó por entero al mismo y continuó siendo un solitario…

 

AVE EXTINGUIDA

Todos los ejemplares con fuerzas para volar, emigraron en busca de mejores condiciones y se fusionaron con otras variedades. Sólo quedaron los desgastados por la edad, ya sin facultad de procrear y sin fuerzas para levantar vuelo. Después de algún tiempo, los viejos murieron y se extinguió la rara especie.

 

MODERNIDAD E INCOMUNICACIÓN

Trabajaban uno al lado del otro, pero llevaban años sin hablarse. Sin embargo, mantenían una estrecha comunicación a diario. Utilizaban para ello el correo electrónico y ya ninguno de los dos recordaba la voz del otro.

 

 

FINAL

Aferrado a sus periféricos, sin salir de aquella habitación, disfrutaba de un infinito universo. Viajaba a los más remotos lugares del mundo, paseaba por hermosos jardines, navegaba por enormes ríos, se bañaba en maravillosas playas, escalaba las más altas montañas y recorría valles de inigualable belleza; incluso visitaba otros planetas. Todo el saber humano estaba a su disposición, pues poseía la mayor biblioteca virtual de La Tierra. De igual forma, podía asistir a Museos, teatros, galerías y conciertos. Se divertía con los más variados juegos y entretenimientos, y satisfacía todos sus deseos en el ciberespacio; hasta tenía sexo con embriagadoras amantes virtuales. Sin embargo, vivía en la más absoluta soledad, sin ninguna presencia humana que le hiciera compañía: Era el último sobreviviente.

 

NECESIDAD

No conocía la soledad, amigos y adulones no le faltaban. Pero necesitaba con quien polemizar, alguien que le amenazara en la cercanía, un enemigo a quien endosarle sus errores y achacarle sus fracasos. Entonces se casó

 

LAS CALDERAS DEL INFIERNO

Las calderas del infierno eran un desastre. Nunca funcionaban. En ocasiones porque faltaba el aceite, en otras porque no había leña para alimentar su fuego. También ocurría que, cuando no carecían de nada, el Diablo encargado de su manipulación no venía a trabajar. Por todo ello, los condenados gozaban de una felicidad infernal.

LOS FAVORES DE MI AMIGA

A Margarita Ruiz porque pasó así

Hoy fui a visitar a Margarita. Tan pronto llegué nos encerramos en su cuarto. Al poco rato se entabló entre nosotros el siguiente diálogo:

-¿Tú crees que quepa?

-Sí, tiene capacidad suficiente

-¿La meto ya?

-Espera un momento... ¡Ahora, métela!

-¡Ya está!

-Vamos a ver cómo lo hacemos...

-Y cómo sale...

- ¡Ya!... ¡Terminamos!

-¡Qué rápido!.... ¿La saco ya?

-No, todavía. ¡Déjala dentro!... Yo te aviso... Ya puedes sacarla.

Me levanté satisfecho. Todo había durado apenas unos minutos. Ella, divertida, miraba  como recogía yo mis cosas y me despedí agradecido.

Una vez más, los favores recibidos de mi amiga, me permitían llevarme a casa, en una memoria flash, los archivos que ella baja de Internet.

 

 

 

 

AISLADO

Las modernas tecnologías le acercaron todo lo lejano; pero para utilizarlas, vació su inmediatez de toda presencia humana y se quedó totalmente solitario: Aislado por la gruesa muralla electrónica que le rodeaba.

 

VICTORIA PÍRRICA

Las fuerzas del Mal fueron aniquiladas. El Bien había vencido, pero como sólo quedaban los buenos, les fue imposible reconocerse como tales y comenzaron a matarse unos a otros.

SECRETOS

He escuchado confesiones terribles, he sido testigo de ruines traiciones, de fracasos y llantos, de exaltados triunfos y de placeres fugaces. Me han confiado esperanzas, sueños, temores y tormentosas pesadillas. Guardé secretos y presencié despertares amargados por la decepción. Con todos esos elementos pudiera escribir una “Comedia Humana” jamás concebida por Balzac. Pero  no puedo hacerlo, porque soy tan sólo una cama.

 

TEOLOGÍA

Le otorgó una inteligencia superior y lo hizo largo y filamentoso. Dio a su piel el más intenso de los verdes y le colocó un gran ojo en medio del rostro. La boca la dispuso en un extremo, entre los tentáculos. Y así, en el planeta X de la constelación 34326, el ser más inteligente creó un Dios a  su imagen y semejanza.

 

LA JAULA (280)

Cabalgando sus sueños, en alas de la fantasía, el hombre se escapaba una y otra vez, siempre más lejos. Entonces, para mantenerlo preso sin que se percatara, la Realidad le rodeó con su jaula infinita.

 

DEPENDENCIA (281)

Liborio sólo veía lo inmediato, le diagnosticaron miopía, le dieron unos lentes y ya pudo ver lo lejano. Más tarde, percibió confuso lo cercano, le diagnosticaron entonces hipermetropía y volvieron a cambiarle sus lentes. Y así fue de cristales en cristales, dependiendo siempre de ellos para apreciar la realidad.

 

LA FUGA (282)

Se sintió preso. La realidad, como una enorme jaula, le rodeaba. Pero su vocación de fugitivo pudo más. Tejió una escala con sus sueños y escapó soñando.

 

EL HOMBRE, LA VIDA Y EL TIEMPO (285)

El hombre es un reloj destinado a detenerse cuando se le acabe la cuerda y la tensión del resorte no alcance a mover las ruedecillas que condicionan su movimiento. Nadie puede predecir cuando se detendrá, pero en ese intervalo en que funciona seguirá marcando el tiempo.

 

 

 

INDEPENDENCIA (286)

Yo le puse “Negri” y él responde por ese nombre, aunque otros amigos suyos le dicen indistintamente “Sultán”, “Duque” o “Campeón”. No parece importarle cómo le nombren, pues por cualquier apelativo se siente aludido y acude de inmediato. Siempre está presto a cualquier llamado, porque vive en la calle y en la calle ha decidido buscarse la vida por su propia cuenta. En lugar de aliarse a un dueño en particular, recorre el barrio y se muestra amistoso con los vecinos de mi cuadra. Resultado: Todos le echan algo de comer. Y así come más que si tuviera un amo. Además, no tiene obligación ni compromiso alguno, nadie le puede imponer su mandato, castigarlo, ni exigirle fidelidad.

Esto me recuerda a muchos cubanos que han decidido no atarse a un centro de trabajo por un miserable salario y se la juegan “a suerte y verdad” en el cuentapropismo. Nada, que "Negri" o como quieran llamarle, al igual que todo perro, sigue e imita la conducta humana y es UN PERRO POR CUENTA PROPIA.

 

RAZONES DE UN DEMENTE

En su celda del manicomio de Charenton, el Marqués de Sade increpa al Sumo Creador:

-¿Para qué te hace falta la existencia del Diablo?

¿Si eres tan omnipotente, por qué no acabas con El Mal?

Si dejaste que crucificaran a tu propio hijo, ¿qué no permitirás que me hagan a mí?...

Y todavía me dicen que me amas. ¿Cómo sería si me odiaras?...

El abate que lo espiaba, sonrío diciendo: Si insulta a Dios, es porque cree en él.

 

MISIÓN INELUDIBLE

A Desiderio Navarro

Molestaba a los poderosos que trataron, inútilmente, de comprarle, otros le aconsejaron moderación y cordura. Pero él tenía una misión ineludible y todo el peso de la represión cayó sobre él. Cuando le negaron papel y tinta, escribió sobre sus ropas, mojando la pluma en vino. Entonces le desnudaron, le quitaron la pluma y sólo le dieron agua. Todavía había paredes y era suya la sangre; y escribió sobre ellas con el vidrio con que cortó sus venas. Como último recurso, lo maniataron y también fue inútil: otros comenzaron a transcribir lo que el escritor declamaba a gritos.

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