HERMES

Federación Internacional de Comunicadores Populares

Palestina en ruinas: el Holocausto Palestino a manos del Nazi Sionismo

Por Hipólito Abreu*


operacionplomofundido.jpg


Introducción

Un 27 de diciembre, específicamente de 2008, las autoridades de Tel Aviv
emitieron oficialmente la partida de nacimiento de la Operación Plomo
Fundido, con él se dio inicio a una nueva oleada en las prácticas
terroristas israelíes destinadas a incrementar el sufrimiento padecido
por el pueblo que apenas logra sobrevivir en la Franja de Gaza. Desde
hace más de sesenta años, los palestinos han tenido que soportar una
sádica tortura colectiva infringida por las fuerzas del sionismo, cuyos
niveles de violencia nada tendrían que envidiar a las cometidas por
Indonesia en Timor Oriental, o las hechas por Estados Unidos en Vietnam y
Corea. Durante 22 días, el Sionismo castigó sin piedad a un millón y
medio de civiles indefensos, que observaban sin poder hacer nada, como
aviones F16 y helicópteros Apache, de manufactura estadounidense, les
disparaba en una locura asesina todo tipo de armas prohibidas.

Cientos de hombre y mujeres, muchos de ellos niños, fueron quemados por
bombas de fósforo que les cocinó el cuerpo hasta matarlos. En medio del
dolor causado por estos actos criminales, los mismos helicópteros que
habían bombardeado extensas zonas, arrojaban panfletos con mensajes
increíbles: “No tenemos nada en contra del pueblo palestino, nuestro
objetivo es Hamás”. El humor negro, es una de las formas como la
burguesía expresa su desprecio por la clase dominada. Es posible que a
muchos, el contenido de la propaganda anteriormente destacada le causara
alguna gracia… seguramente la alegría le durará muy poco, si intentan
ubicarse en el lugar de los hechos. Imaginen los edificios destruidos,
los cuerpos desmembrados, el nauseabundo olor a sangre y a carne humana
quemada, el humo asfixiante, los gritos desesperados de hombres y
mujeres de todas las edades. Recreen el terror reinante, gente corriendo
sin saber a dónde ir, niños aturdidos llorando encima de los cadáveres
de sus padres, padres en estado de shock abrazando a sus hijos
malheridos o muertos. Luego intenten sonreír nuevamente.

Para tener una idea relativa de todo lo que ha soportado el pueblo
palestino a consecuencia del colonialismo judío, es importante
establecer cuánta maldad existe en la perturbada conducta del terrorismo
sionista, y los aspectos generales que le asemejan con el demente
comportamiento desarrollado por los Nazis durante el holocausto judío;
para ello existen un sinfín de ejemplos que así lo demuestran.

Durante la Operación Plomo Fundido, los soldados israelíes decidieron
emprender un torneo de tiro al blanco, utilizando a mujeres embarazadas
como sus objetivos. La competencia consistía en ver quién de ellos
asesinaba a más mujeres en condición de gravidez; en medio de esta
fatídica olimpiada sionista, los competidores y sus admiradores,
decidieron darle publicidad mundial, colocándose franelas donde exhibían
mensajes alusivos a su terrorífica cacería: “1 bala, 2 muertos”. En
otras palabras, la hazaña de la competición era que, por cada mujer
asesinada (1 bala), con ella fallecía el infante que estaba en gestación
(2 muertos). Nuevamente el humor negro sionista presente: éste
seguramente no causo tanta gracia.

La división de clases, enfocada fundamentalmente en el odio étnico
religioso, es uno de los principales rasgos de la formación
político-ideológica inculcada por el sionismo al pueblo judío; no es al
azar la manifiesta perversidad expresada en la conducta de una gran
mayoría de efectivos militares israelíes, la que sin lugar a dudas, se
corresponde con una línea de pensamiento institucionalizada por años de
instrucción, donde sistemáticamente se enseña a un pueblo que su
principal deber como judío es odiar a todos aquellos que no sean sus
iguales. Moshe Dayan -un afamado criminal de guerra, quien fuese
ministro de la defensa de Israel durante la Guerra de los Seis Días-
aconsejó en algún momento, según relata Noam Chomsky en su libro Piratas
y Emperadores, al gobierno regentado desde Tel Aviv, que era
conveniente informarle a los palestinos que mientras estén al alcance de
los sionistas “vivirán como perros”,  teniendo una sola opción para
salvarse: “quien desee puede marcharse”. La verdad es que ni a los
perros se les da el trato que el gobierno israelí y sus fuerzas de
ocupación dan al pueblo palestino, sometiéndolo a un sacrificio
colectivo para que purguen su única culpa: Amar el territorio que han
ocupado por siglos.

Al revisar la historia de la Segunda Guerra Mundial, observamos que el
plan de exterminio palestino tiene una similitud detestable al padecido
por el pueblo judío a manos de la Alemania de Hitler. Si bien el
sionismo, mediante una increíble campaña propagandística ha dedicado sus
mayores esfuerzos por difundir el holocausto judío como un acto
xenófobo irrepetible, único en su especie, el testimonio del hecho
histórico nos enseña que muchos son los holocaustos cometidos contra
pueblos enteros. En el mismo período en que se ejecutaba el holocausto
judío, donde fueron sacrificados en campos de concentración 6 millones
de ellos, eran asesinados, con el plan Nazi de “tierras quemadas”,
alrededor de 25 millones de soviéticos, la mayoría de ellos civiles
rusos. Posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando EEUU sustituyó y
superó con creces a Alemania como el mayor criminal de guerra en el
mundo, dejó a su paso nuevos holocaustos: Corea (1950-1953) 4 millones
de muertos; Indochina (1960-1975) más de 4 millones de muertos; Irak
(1991- aun en curso) más de 1 millón y en aumento, y si nos remontamos a
la época de la colonización en las tierras que hoy conocemos con el
nombre de América las cifras mas creíbles hablan de más de 60 millones
de víctimas fatales.

En este inventario fatídico, las víctimas son en su mayoría civiles
indefensos ejecutadas de distintas maneras, desde un tiro o un
apuñalamiento, hasta desmembramientos planificados con el objeto de
infringir el mayor dolor posible para que informen sobre asuntos que
muchas veces desconocen.

Uno de los objetivos del presente documento, es desmitificar el
holocausto judío, demostrando que el pueblo palestino, al igual que lo
fueron los coreanos, los indochinos, los iraquíes, los mayas en la
década de 1980, han sido y son víctima de un holocausto tan terrible
como el sufrido por ellos. Además, es intención de este escrito honrar
la memoria de los millones de mártires judíos que fueron sacrificados a
manos de los Nazis, por los cuales el sionismo no hizo nada para
salvarles la vida en el pasado, así como tampoco jamás han respetado su
memoria como realmente se merecen.

Palestina: El Hogar Nacional de los Sionistas para los Nómadas Judíos.

La palabra Palestina proviene del arameo y significa filisteo, muchos
textos considerados sagrados, indican que en este lugar nació el
cristianismo y el judaísmo, para los musulmanes muchos de sus lugares
son considerados como benditos. Históricamente, Palestina ha sido una
tierra codiciada por todos los imperios, debido a que la misma está
ubicada en un lugar estratégico, teniendo acceso a las rutas comerciales
de tres continentes: Europa, Asia y África. Asimismo, amplia
documentación señala que antes de la llegada de los hebreos liderados
por Moisés a estas tierras, la misma se encontraba ocupada por dos
pueblos: el cananeo y el filisteo.


Previo al siglo XII AC., los hebreos fueron un pueblo de tradición nómada, siendo la penetración del antiguo Egipto, 450 años antes del éxodo, su
primer intento conocido por establecerse en un territorio, si bien al
principio fueron recibidos sin mayores contratiempos, con el paso del
tiempo las autoridades del antiguo Egipto, terminaron por someterlos y
esclavizarlos. Con Moisés como su guía, los judíos lograron escapar en
masa de la esclavitud impuesta, y en un largo peregrinaje fueron en
búsqueda de la tierra prometida. Luego de deambular por décadas,
llegaron a la actual Palestina y en una ofensiva militar dirigida por
Josué, sometieron a los pobladores cananeos y filisteos que fueron
prácticamente aniquilados; hombre, mujeres, animales y edificaciones
fueron destruidos, a las mujeres embarazadas se les atravesaba una
espada en el vientre, a los bebes se les cortaba en dos, en algunos
poblados los animales eran tomados y se incorporaban a las manadas
pastoreadas por los hebreos, en otros se les mataban y quemaban. Los
hebreos ocuparon estas tierras desde el siglo XII AC. Hasta el siglo II
DC. Cuando el imperio Romano después de varios años de control político,
decidieron tomar también el control territorial sobre la zona,
originándose la llamada diáspora y con ello el retorno de la vida nómada
judía.  

Después de varias centurias en los cuales los imperios Romano, Persa,
Griego, tuvieron mando sobre Palestina, fue en el siglo VII DC., cuando
Mahoma establece el control árabe sobre toda la península arábiga. En
Palestina, el dominio musulmán duró desde el 639 hasta 1919, con una
interrupción de 88 años, periodo en el cual los cruzados lograron ocupar
este territorio hasta que Saladin les expulsó nuevamente. Para finales
del siglo XIX, un imperio Otomano ya en declive después de 400 años de
predominio, controlaba gran parte del Oriente Medio, sin embargo, de a
poco las provincias árabes bajo su dominio fueron desarrollando
movimientos nacionalistas que reivindicaban la autodeterminación de la
población autóctona haciendo valer su identidad árabe. Mientras las
luchas nacionalistas árabes venían avanzando exitosamente, en Europa,
fue cobrando cuerpo otro movimiento de corte nacionalista, el cual
aspiraba a Palestina, un territorio que habían prácticamente abandonado
por casi dos milenios, como su Hogar Nacional, este movimiento que
evocaba el regreso a Sion, tomo de él su nombre: El sionismo.

El sionismo nace a finales del siglo XIX, siendo Theodor Herzl
(1860-1904) su precursor. La fuente de inspiración para Herzl fue el
“caso Dreyfus”, un militar francés judío que fue injustamente inculpado
de traición, aparentemente por motivaciones antisemitas. Para Herzl era
necesario que los judíos tuviesen un Hogar Nacional, según su criterio
los judíos eran un pueblo distinto al resto. Ciertamente durante el
siglo XIX, se había propagado un sentimiento antisemita que día a día se
generalizaba. El movimiento internacional impulsado por Herzl más que
colaborar en la integración judía a la sociedad, terminó por aceptar
como cierta la tesis de sus enemigos: Los judíos eran diferentes y por
tanto debían vivir aparte.

En 1897, Theodor Herzl reunió el Congreso Sionista Mundial en Basilea -
Suiza, e inició una campaña diplomática para intentar que las grandes
potencias presionaran al Imperio Otomano, y le persuadieran de modo tal
que aceptasen la instalación de un hogar nacional para los judíos en sus
dominios palestinos, independiente, o al menos, políticamente autónomo.

En la edificación del Estado Judío, el Sionismo se desarrolló como un
movimiento colonizador, una nueva cruzada que añoraba invadir un
territorio que estaba ampliamente poblado por árabes; conocedor de esta
realidad, Herzl entendía que la ocupación de estos territorios debía
realizarse a sangre y fuego, por tanto la ocupación de Palestina “no
puede hacerse por métodos arcaicos. Supongamos que queremos exterminar
los animales salvajes de una región. Es evidente que no iremos con arco y
flecha a seguir la pista de las fieras, como se hacía en el siglo XV.
Organizaremos una gran cacería colectiva, bien preparada, y mataremos
las fieras lanzando entre ellas bombas de alto poder explosivo”.
Lamentablemente esta cacería esta hoy en progreso y los palestinos son
las fieras que Herzl se proponía exterminar.

Palestina… “Un territorio sin habitantes”

A principio del siglo XX, mientras la mayoría de las provincias Otomanas
lograban su independencia, Palestina continuó bajo control colonial;
los motivos fueron muchos, desde la falta de organización y liderazgo
árabe, hasta la distracción resultante por la existencia de dos
proyectos nacionales en el mismo territorio: El árabe palestino y el
sionista.

Estos dos proyectos nacionalistas chocaron cuando la comunidad judía
inmigrada, aunque minoritaria, adquirió el peso necesario para ser una
propuesta seria y realizable. Con el visto bueno del Imperio Otomano, el
Sionismo sistemáticamente desarrollo su plan colonizador sobre
Palestina. Sin embargo, fue bajo el Mandato Británico entre 1920 y 1948
cuando se multiplicó escandalosamente la inmigración judía a Palestina.
En 1917 David Ben Gurion (Primer Ministro de Israel desde 1948 a 1963,
con una breve interrupción entre 1953-55), el más emblemático de los
líderes del sionismo para la creación del Estado judío, llegó a afirmar
que “en un sentido histórico y moral” Palestina era un país “sin
habitantes”.

El registro de pensamiento de Gurion contenía la misma lógica utilizada
por los esclavistas, quienes tenían la misma consideración por una
bestia de carga que por cualquier esclavo bajo su dominio. Rodolfo
Walsh, en un artículo titulado La Revolución Palestina, daba cuenta de
una declaración dada por Golda Meir (Primera Ministra de Israel entre
1969-1974), quien al ser consultada sobre cuál sería el destino de los
palestinos debido al desarrollo sistemático de los asentamientos judíos
en Palestina, respondió: “¿Palestinos? No sé lo que es eso”.
Definitivamente los palestinos no existían para el sionismo como seres
humanos, eran simplemente una especie de plaga inoportuna que requería y
requiere ser aniquilada para lograr el libre desarrollo de Israel. De
hecho la respuesta de Meir reeditaba el sentido “histórico y moral” al
que se refería Gurion años atrás.

Después de la Primera Guerra Mundial, con los alemanes derrotados,
franceses y británicos se dividieron el Medio Oriente. Palestina quedo
bajo dominio británico. En 1919, tan pronto la Comunidad de Naciones
otorgó el control de Palestina a Gran Bretaña, el imperio colonial
británico incluyó en su política internacional la necesidad de
establecer un estado judío; para ello, crearon las condiciones
necesarias a los efectos de que la colonización hebrea se llevara a cabo
sin mayores contratiempos. El sionismo se ha caracterizado por un
racismo comparable no solo al Nazi, son muchas las referencias
históricas que establecen semejanzas incuestionables: el carácter
segregacionista expresado por los padres fundadores de Estados Unidos
contra los nativos norteamericanos es una buena referencia; la xenofobia
del Ku Klux Klan contra los negros; el Apartheid en Suráfrica, entre
otros.

Entre 1933-1935, el Sionismo desplegó una metodología de ocupación
inminentemente racista, no sólo contra los árabes, sino incluso contra
millones de judíos, a los cuales consideraban poca cosa para poblar
Palestina. La Organización Sionista Mundial aplicó aborrecibles
criterios de evaluación y selección, rechazando a las dos terceras
partes de los judíos alemanes que pidieron un certificado de
inmigración. Berel Katznelson, uno de los encargados de esta evaluación,
llegó a describir cuáles eran los parámetros tomados en cuenta para dar
estos certificados de inmigración: “había judíos demasiado viejos para
procrear en Palestina, sin cualificación profesional para levantar una
colonia Sionista”. En lugar de esos judíos amenazados por la política
Nazi de exterminio, la Organización Sionista Mundial llevó a Palestina
miles de jóvenes sionistas bien entrenados de EEUU, Gran Bretaña y otros
países en los que no había amenaza. Con la misión de poblar al Hogar
Nacional, llegaron en un periodo de 4 años, 35 mil inmigrantes judíos.
La entrada abrupta de los hebreos a la “Tierra Prometida” terminó por
desencadenar un conflicto, donde los árabes iniciaron una revuelta que
vio su inicio en 1936, duro 3 años, y del cual quedo destruido lo poco
que quedaba del liderazgo árabe en Palestina.

Colaboración Sionista al exterminio Judío


Ralph Schoenman, asegura que “La historia del Sionismo, en gran parte
ocultada, es sórdida”: en su libro “Historia oculta del Sionismo”,
muestra documentación interesante de cómo el Sionismo en el periodo
cercano a la Segunda Guerra Mundial era uno de los mayores precursores
de antisemitismo en Europa; Schoenman saca de la oscuridad una
publicación hecha por la organización juvenil de los sionistas, Hashomer
Hatzair (Joven Guardia) quienes describían en plena década de 1930 que
“Un judío es una caricatura de un ser humano normal, natural, tanto
física como espiritualmente. Como individuo en la sociedad se rebela y
se sacude el arnés de las obligaciones sociales, no conoce orden ni
disciplina”.

Increíblemente los fundadores del Sionismo que en principio acometían
los mayores esfuerzos para combatir el antisemitismo, terminaron por
asumirlo como su máximo aliado; de hecho, tal como lo refleja Schoenman,
los líderes del Sionismo “asimilaron los valores del odio a los judíos y
el antisemitismo, llegando el movimiento sionista a mirar a los mismos
antisemitas como sus más fiables padrinos y protectores”. Para los
sionistas no importaban los judíos, sólo importaba poblar Palestina y
por tanto dedicaron todos sus esfuerzos para lograr ese objetivo.

En 1938, el rabino Stephen Wise, líder judío americano, escribió una
carta oponiéndose a cualquier cambio en las leyes de inmigración
americanas que permitiesen a los judíos buscar refugio allí: “Puede que
os interese saber que hace algunas semanas los representantes de las
principales organizaciones judías se reunieron en conferencia […]. Se
acordó que ninguna organización judía patrocinase ahora ninguna ley que
de algún modo cambie las leyes de inmigración”.

Años más tarde, en 1943, cuando el asesinato masivo de judíos a manos de
las Alemania Nazi de Hitler era llevado a cabo con una eficiencia
aterradora, nuevamente el mismo Rabino Wise se dirigió al Congreso
Estadounidense para oponerse a los cambios que desde allí intentaban
otorgar condiciones más favorables para el éxodo judío hacia tierras
Norteamericanas; tan pronto supo de esa iniciativa, Wise fue a
Washington y declaró estar en contra de la Ley de Rescate, debido a que
la misma “distraería la atención de la colonización de Palestina”.

Retomemos las palabras de Ralph Schoenman, “La historia del Sionismo, en
gran parte ocultada es sórdida”. Para muchos pudiese resultar imposible
creer que a pesar de la enemistad existente entre el régimen de Hitler y
la Judería internacional, durante varios años los intereses del
sionismo judío y de la Alemania Nacional Socialista coincidieron. De
hecho los Nazis colaboraron con los sionistas para una solución
mutuamente deseable al problema judío, ninguna nación hizo más para
apoyar sustantivamente los objetivos judío-sionistas durante la década
de 1930 que la Alemania de Hitler.

El periódico oficial de la SS, Das Schwarze Korps, proclamó su apoyo al
sionismo en la editorial de la primera página en mayo 1935: “Puede no
ser lejano el tiempo en que Palestina podrá de nuevo recibir a sus hijos
que han estado alejados de ella por más de mil años. Nuestros mejores
deseos, junto con la buena voluntad oficial, van con ellos”. Cuatro
meses después, un artículo similar aparecía en el periódico de la SS:
“El reconocimiento del Judaísmo como una comunidad racial basada en la
sangre y no en la religión llevó al gobierno alemán a garantizar sin
reservas la separación racial de su comunidad. El gobierno en sí mismo
se encuentra en completo acuerdo con el gran movimiento espiritual
dentro del Judaísmo, el llamado sionismo”.

Sionismo: Dos visiones (Laica y religiosa), un objetivo... Colonizar

Es importante establecer, que los rasgos Nazi en el comportamiento
criminal Sionista tiene sus orígenes muy arraigados en la supuesta
superioridad racial del judío, inculcado mediante un hipnótico mensaje
místico religioso enseñado por un contingente de rabinos enloquecidos,
que poco a poco fusionaron sus mensajes con los objetivos de corte
pragmático y de carácter laico con el cual el sionismo vio su
nacimiento.

Para comprender las motivaciones que condujeron a que los grupos
terroristas judíos desarrollasen su política de exterminio, es necesario
analizar los planteamientos geoestratégicos de sus abanderados
ideológicos. Vladimir Jabotinsky, escribió en 1923 un ensayo que tituló
La Muralla de Hierro. En él, detalla sin censura las características
fundamentales de la ocupación sionista; su elocuente e infame narración
advertía que “No cabe pensar en una reconciliación voluntaria entre
nosotros y los árabes, ni ahora ni en un futuro previsible… Cualquiera
de vosotros tiene una idea general de la historia de las colonizaciones.
Buscad aunque sea un solo ejemplo de que la colonización de un país se
haya producido con el acuerdo de la población nativa. Eso nunca ha
ocurrido… Los nativos siempre lucharán obstinadamente contra los
colonizadores. Da lo mismo que tengan cultura o no la tengan”.

Con una sinceridad pasmosa planteaba en su ensayo un hecho
históricamente irrefutable. Los árabes palestinos “Miran a Palestina con
el mismo amor instintivo y el mismo auténtico fervor con que cualquier
azteca miraba a su Méjico o cualquier sioux a su pradera. Cualquier
pueblo luchará contra los colonizadores mientras le quede un hilo de
esperanza en que puede evitar el peligro de la conquista y la
colonización. Los palestinos lucharán de esta forma en tanto tengan un
destello de esperanza” -agregaba además- “No importan las palabras con
que expliquemos nuestra colonización. La colonización tiene su propio
significado pleno e ineludible, comprendido por cualquier judío y por
cualquier árabe. La colonización tiene un solo objetivo. Tal es la
naturaleza de las cosas. No es posible cambiarla. Ha sido necesario
desarrollar la colonización contra la voluntad de los árabes palestinos y
la misma situación se da hoy”.

Jabotinsky justificaba en su moral retrograda este comportamiento
afirmando “Al reproche estúpido de que este punto de vista no es ético
respondo: Totalmente falso. Esa es nuestra ética. No hay otra ética.
Mientras los árabes tengan la menor esperanza de obstaculizarnos, no
venderán esas esperanzas por ninguna palabra dulce ni por ningún bocado
apetitoso”.

Está claro que el planteamiento de Vladimir Jabotinsky, era colonizador y
de carácter laico, sin embargo, con el paso de los años, los altos
jerarcas religiosos del judaísmo sionista se han encargado de
incorporarle los elementos místico religiosos necesarios para justificar
ante los ojos de Dios la sádica e injustificable conducta del judaísmo
sionista (no todos los judíos son sionistas, ni están de acuerdo con el
comportamiento criminal de quienes lo promueven). Para dimensionar
adecuadamente los niveles de crueldad del misticismo sionista es
conveniente leer al rabino Yisrael Rosen, quien publicó un escrito,
donde manifiesta que los palestinos son como la nación de Amalecitas,
que atacaron a los Israelitas cuando Moisés condujo las tribus en su
camino a Jerusalén, por tanto “Todos los palestinos deben ser
sacrificados; hombres, mujeres, niños e incluso sus animales”. Añadió
además que “Dios envió en la Torah una sentencia que permitió a los
judíos matar a los Amalecitas [...] Aniquilar a los Amalecitas desde el
principio hasta el final. Mátenlos y arránquenles sus posesiones. No les
muestren misericordia. Matanza continua, una tras otra. No dejen ningún
niño, planta o árbol”.

*Hipólito Abreu, Vocero Nacional, Tupamaros, Dirección Nacional

27 de diciembre de 2010


[Fin de la Primera Parte]

Vistas: 54

Comentario

¡Tienes que ser miembro de HERMES para agregar comentarios!

Únete a HERMES

Foro

La destructora guerra económica endógena en Venezuela.

Por: Freddy Marcial Ramos.17/08/19Respetables lectoras y lectores.        Lo que está ocurriendo económicamente en el seno de las familias que integran a la sociedad económicamente vulnerable venezolanas, fundamentalmente en los grupos familiares…Continuar

Etiquetas: En tiempos de revolución y transformación social, la ética y la moral son impresindibles

Iniciada por Freddy Marcial Ago 31, 2019.

La Burguesía colombiana cipaya del Gob. Imperial de EUA obliga el desafortunado resurgir de las FARC-EP.

Por: Freddy Marcial Ramos30/06/2019Respetables lectoras y lectores.La interminable “Guerra civil simulada colombiana”, continua transitando el fatídico camino de la constante violación de los Derechos Humanos fundamentales del humilde pueblo hermano…Continuar

Etiquetas: En tiempos de revolución y transformación social, la ética y la moral son impresindibles

Iniciada por Freddy Marcial Ago 30, 2019.

HERMES Internacional

          Quienes somos 

Somos un grupo de mujeres y hombres que divulgamos la verdad. Lo hacemos benévolamente para llevar la luz  e informar, cosa que no hacen los grandes medios de la comunicación.

© 2020   Creada por Roberto Domínguez.   Con tecnología de

Informar un problema  |  Términos de servicio