HERMES

Federación Internacional de Comunicadores Populares


Por Nuria Barbosa León, periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba

Contramaestre, municipio de Santiago de Cuba. Morada de internacionalistas cubanos que hacen de la heroicidad una rutina.

En busca de historias visitamos la casa del Dr. Glauco Raúl Infante García, quien labora
en el policlínico Héroes de Baires y brinda su aporte solidario en la
República
Bolivariana de Venezuela, en el estado de Mérida.

¿Cuáles son las patologías que has visto allá? ¿Y cuál ha sido tu labor en
específico?

He trabajado con la labor preventiva; modificación de los estilos de vida de la
población. Las patologías más frecuentes fueron el parasitismo
intestinal y el
asma bronquial. También se ve mucho la hipertensión arterial

Cuénteme cómo es tu vida allá y el consultorio dónde se encuentra

Siempre me levanto a las siete. Consulto en la mañana y en las tarde visito a las familias de mi comunidad, hago los controles a las
embarazas, los
niños, los ancianos. Más bien, es realizar todo tipo de charla para que
haya una
convivencia familiar armoniosa y saludable. El resto del tiempo lo
dedico al
estudio y la investigación. Vivo en una casa de familia donde existe una
buena
relación con los moradores de la vivienda. Trabajo en un local adaptado,
tipo
consultorio. Hay muy buena relación médico-paciente y la comunidad nos
apoya
grandemente

¿Cómo ha sido el apoyo de la población a tu trabajo?

Bueno al principio la oposición al gobierno de Chávez estuvo enfrascada a desacreditar la labor de los médicos cubanos, hizo una campaña diciendo
que no
éramos médicos sino que íbamos a realizar una labor de política. Luego
al pasar
el tiempo la población nos apoyó, gracias a la actividad preventiva y
educativa
y a la labor médica como tal. Las personas se dieron cuenta que nuestra
labor
era del tipo asistencial para curar enfermedades. Actualmente nos apoyan

grandemente.

Anécdota que te marque algún recuerdo importante

El día que nos llegó un niño bien deshidratado e inmediatamente canalizamos vena
para administrarle un suero pero el abuelo pidió llevárselo y lo entregó
a un
curandero. En pocas horas nos enteramos del fallecimiento y nuestro
dolor fue
por no impedir, a toda costa y todo costo, que salieran del hospital.
Perdimos
un niño que pudo haberse salvado. Eso nos sirvió de experiencia para
darnos
cuenta el dominio de la religión en una comunidad.

Has tenido que ver con la Misión Milagro

La Misión Milagro es uno de los pilares fundamentales de la brigada médica cubana
en Venezuela. Tuvimos que hacer captaciones de pacientes que luego
fueron
operados en Cuba y han regresado con muy buena opinión de la atención
recibida.
Nosotros diagnosticamos en el terreno a quienes padecen de cataratas y
terigium,
y actualmente ya no se envían a Cuba sino que se remiten a centros
especializados de Venezuela. Te puedo asegurar que ya se hacen
operaciones
oftalmológicas en cada estado de Venezuela.

Has tenido algún paciente captado por ti que haya recuperado la
visión

La mayoría de los pacientes que uno diagnostica en el terreno, luego de ser
operados, se sienten muy agradecidos y pasan por la consulta a relatar
anécdotas
y a expresar su agradecimiento a quienes lograron sacarlo de su
sufrimiento. Conozco a ancianos con
70 y 80 años que han recuperado la visión.
Incluso se han operado en el centro oftalmológico de Santiago de
Cuba y
cuando regresan, llegan alegres. Imagínate cuánto vale una operación
allá de
cataratas. Por lo menos está como en cinco o diez millones de
bolívares.

¿Cuánto equivale ese dinero en dólares?

No le sé decir, pero los más pobres y necesitados no tiene acceso a la salud
pública privada. Sólo con el gobierno de Chávez y los acuerdos con Cuba
se da
una cobertura médica real a toda la población. Gracias a los presidentes
Fidel
Castro y Raúl Castro se han establecido convenios reales donde la
población no
sólo recibe asistencia médica sino que disfrutan de nuevos hospitales e
instalaciones que antes no existían. Pienso que en unos años la salud
pública
privada desaparezca en Venezuela.

¿Has tenido que ver con los muchachos de la Escuela Latinoamericana de
Medicina?

Antes de partir estuve cinco meses en el municipio matancero de Jagüey Grande impartiendo clases de Morfología a los estudiantes de la ELAM.
Nosotros
hemos captados a varios estudiantes que han venido luego para La Habana y

actualmente impartimos clases a estudiantes de la facultad de medicina
del
estado de Mérida. Pienso que los estudiantes venezolanos son preocupados
y se
preparan bien en sus estudios. Ya hubo, hace poco, una graduación de
estudiantes. Ellos hacen terreno con nosotros, le enseñamos cómo hacer
labor
educativa en la población. Trabajan junto a nosotros en la prevención y
en la
divulgación.

¿Has tenido que hacer algún tipo de investigación
científica?

Nosotros recibimos una maestría y actualmente elaboro una tesis sobre la atención médica al niño. Casi todos los médicos estamos vinculados a los

estudios. Muchos de los que no son especialistas, estudian la
especialidad y los
otros se preparan en diplomados y maestrías. Hasta los técnicos están
capacitándose allá.

¿Cómo es la vida de un cooperante internacionalista en fecha señalada como el Día de
las
Madres, Fin de año, etc?

En esa fecha nos reunimos todos los médicos de la brigada. A las madres le llegan
sus tarjetas desde Cuba y nos avisan de las llamada telefónicas y se
prioriza la
correspondencia por correo postal. Nosotros enviamos también las
postales con
más de quince días de antelación y se bringa todo un aseguramiento para
que
nuestros familiares en Cuba la reciban. Nos apoyamos unos a los otros
para que
los recuerdos no se vuelvan nostalgia y llegue la depresión. La brigada
siempre
apoya para realizar algún tipo de actividad festiva, y,

juntos pasar la fecha.
También celebramos fechas históricas como el 26 de julio, la brigada se
reúne y
recordamos el hecho y a nuestros mártires.

Pudiera preguntarte cómo un médico de un lugar lejano de Cuba, como es el municipio de
Contramaestre, pudo ir a cumplir
misión internacionalista.

Imagínate que estamos en el 2010 y yo estoy en Venezuela desde el 2003. Fue un proceso de selección difícil porque siempre hubo gran disposición
de
todos los médicos por ir hacia Venezuela. La proposición parte del lugar
donde
laboras en Cuba y se miran las condiciones profesionales y
político-morales de
cada uno. No todos los que se brindan son elegidos, y de los elegidos
son los
mejores. Los médicos venezolanos se sorprenden con nosotros y muchos han

confesado el valor de los médicos cubanos.

¿Cómo fue el proceso de selección?

Se pidió primero la voluntariedad de cada trabajador, luego se reunió la comisión
que valoró las cualidades personales, incluido los impedimentos de cada
cual
para desarrollar un trabajo en el exterior y luego emitió un dictamen
hacia la
Dirección Municipal de Salud. Ahí se elabora una bolsa con los
especialistas
propuestos y se espera los pedidos que se hagan a nivel de país.

¿Cómo se hacen los viajes hacia Venezuela, por la capital o por Santiago de Cuba?

Primero fue por La Habana pero últimamente salimos por el aeropuerto de Santiago de Cuba. Recibimos buena atención por parte del personal del
aeropuerto, la tripulación y las autoridades diplomáticas que nos
atienden. Se garantiza el transporte para el
traslado hasta la casa. Incluso nos preparan recibimientos en la
comunidad y los
vecinos se reúnen para saludarnos. Enseguida se arma la conga
santiaguera y todo
se vuelve fiesta. Siempre nos hacen un recibimiento y nos dan un
tratamiento
decoroso.

Cuando estás en Venezuela, ¿quién es la persona que más extrañas?

A mis hijos y mi esposa

¿Qué edad tienen tus hijos?

El mayor tiene seis años y la más pequeña 18 meses. Cuando me fui, el niño tenía
cuatro meses de nacido y a la niña no la vi nacer.

¿Cuándo terminas la misión?

Posiblemente dentro de seis meses, pero siento mucho orgullo de haber tenido la oportunidad de laborar en Venezuela y conocer otro lugar y
otro
pueblo.

¿Cuáles son tus perspectivas cuando concluyas la misión?

Seguiré laborando en mi policlínico, con el mismo ímpetu de siempre. Sobre todo dar lo mejor a mi pueblo cubano que tanto me ha esperado.

La esposa de Glauco Raúl, Maylín Fernández Suárez, también estuvo dispuesta a responder
preguntas: Tienes dos niños, ¿Cómo te las has
arreglado con el padre ausente?

Vivo con mis padres y he tenido un gran apoyo familiar. Les agradezco mucho que me
ayuden bastante. Me ayuda mi suegra y mi cuñada. Hasta ahora nunca he
pasado
trabajo. Los niños quizás no han tenido el cariño cercano de él, pero
los dos
han estado bien.

Cuándo uno de tus hijos cumple año cómo lo celebran

Ese día me siento triste pero siempre llega una llamada de él. Siempre preparamos un
kake, con refresco e invitamos a otros niños. Las fotos no faltan.
Glauco Raúl
pasa correo y nos comunicamos. El varoncito que tiene seis años me
pregunta por
su papá y hace planes para cuando llegue. Inventa sus historias de los
lugares
que quiere visitar y las actividades que desea hacer junto a su papá.

¿Qué ocurre en la familia cuando llega o se va Glauco Raúl?

La llegada siempre es un momento muy emocionante, tratamos de reunirnos todos y
preparamos hasta un machito (cerdo) para comerlo en familia. Lo
festejamos entre
todos con el relato de anécdotas y la entrega de regalos.

Otro miembro de la familia también interviene en la conversación

Mi nombre es Mariela Fernández Suárez y soy cuñada del Dr. Glauco Raúl Infante García que se encuentra
cumpliendo
misión internacionalista en este momento.

¿Cómo ha sido la convivencia familiar para suplir la ausencia de Glauco Raúl?

Ha sido una convivencia buena, nos llevamos bastante bien. Vivimos en un apartamento diez personas pero nos ayudamos mutuamente. Somos muy unidos
a pesar
de convivir tantos en un espacio tan pequeño.

¿Cuál es tu ayuda?

Yo también tengo niños de meses pero pongamos un ejemplo, en las mañanas ella tiene
que llevar el niño a la escuela y yo me quedo con los dos más pequeños
hasta que
ella regrese. En esa labor yo atiendo a los niños y sino mi mamá.

¿Cómo es el recibimiento en el ámbito familiar?

La alegría nos embarga a todo y es un momento muy emocionante, todos disfrutamos el
encuentro con sus hijos y nos sentimos contentos.

La labor solidaria de los cubanos en el exterior es un orgullo y un sacrificio,
pero bien vale la pena que se realicen esas acciones tanto por el que la
recibe
como por el que la entrega. Ojalá el ejemplo de Cuba y los cubanos se
multiplique para que la humanidad perdure muchos siglos. ¡A la salud de
todos y
por el bien de todos!



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