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Miami: La sociedad cubana y los "diferentes", por Lorenzo Gonzalo*

Foto © Virgilio PONCE


Miami, 11 de Setiembre del 2010

Existen en Cuba, especialmente en La Habana, personas desafectas al gobierno cubano, críticas de oficio y esencialmente opuestas al proyecto social. La mayoría de
ellos no han tenido problemas de encarcelamiento y desde los años 90 acopian
informaciones sobre derechos humanos y aprovechan la tribuna que les ofrece la
presa internacional. Sus nombres son conocidos fuera de Cuba por esa propaganda
gratuita que dicha prensa les ha ofrecido.

En el orden interno, los medios oficiales no se hacen eco de estas actividades personales, excepto en determinadas circunstancias cuando la propaganda internacional alcanza
determinados extremos que hacen necesaria respuestas puntuales.

Las personas que, con mayor o menor intensidad, conocemos el proceso social cubano, sabemos que la finalidad de los medios mencionados es entretener y desviar la atención de sus lectores de los
aspectos claves que desmienten sus noticias. Por medio de políticas semejantes,
practicadas desde el inicio del proceso revolucionario, contribuyen a
profundizar las dificultades de un país asediado durante cincuenta
años.

Debido a que el gobierno, por razones inexplicables para muchos, no hace públicas las informaciones acopiadas por instituciones del propio Estado, diseñadas con el objetivo de conocer cómo se
comportan las diversas instancias respecto al trato general y particular del
ciudadano, las denuncias o informaciones pertinentes en éste sentido, son
capitalizadas por esas personas que se aprovechan de la coyuntura
internacional.

Quienes visitamos el país hemos conocido de muchos casos de violaciones, los cuales han sido presentados en el extranjero, como sucesos que han permanecido impunes, pero que, en la realidad,
han recibido tratamiento judicial por parte de las instancias cubanas y han
concluido en severas penas para los infractores. Sobre estos casos y de los
procesos judiciales mismos, la prensa oficial y los organismos encargados de
velar por el respeto y la aplicación de normas sociales, no han dicho palabra
alguna. Las noticias llegan al exterior edulcoradas por lo que dicen los medios
que están más interesados en profundizar los problemas que en solucionarlos.
Tras el proceso acumulativo de un caso sobre otro, se han conformado opiniones
negativas en personas neutras, trabajadoras y sin prejuicios, simplemente porque
cuando recurren a buscar la información en los medios cubanos no encuentran
referencia alguna. Es algo insólito, porque la sociedad cubana cuenta con
organismos dedicados a velar por los asuntos de los derechos ciudadanos y la
profesionalidad de periodistas que, sin ánimos de sensacionalismos, pueden darle
una cobertura objetiva al caso.

Más tarde surgieron los mal llamados disidentes. La cobertura internacional de prensa recibida por quienes “informaban sobre derechos humanos” y la presencia de una política en Washington
que, no sólo alienta, sino financia y aprueba presupuestos millonarios,
oficialmente diseñados para “llevar la democracia a Cuba”, estimularon la
aparición de estos últimos.

El proceso de oposición, que como bien hemos analizado es una intentona por cambiar el proyecto social y regresar a un sistema de democracia formal, de fuerte asimetría distributiva y ninguna
participación de los más necesitados, ha pasado por tres etapas.

La primera consistió en personas preocupadas por los derechos humanos, aparecidas cuando el país quedó totalmente aislado a raíz de la desaparición del Bloque Soviético; la segunda, cuando
otros, algunos de ellos periodistas, se declararon independientes y fundaron la
llamada “prensa independiente”; y la tercera, la aparición de personas que,
mezcladas con los anteriores y apoyados en la supuesta inocuidad política de
esas tareas, terminaron por reclamar partidos políticos.

En medio de ese proceso, magnificado por la prensa y la estrategia desestabilizadora de Washington, el debate ideológico, político y pragmático, comenzó a abrirse paso dentro de las instituciones, los
organismos sociales y las estructuras estatales existentes. Un proceso lento,
matizado por el asedio y las veladas agresiones que se disfrazan de múltiples
formas, pero una modalidad criolla que avanza a contrapelo de esos
peligros.

La flexibilidad representada por este último mecanismo, diferenció esencialmente el proceso cubano de las grandes represiones que tuvieron lugar en los países comunistas, cuando en momentos de
grandes crisis las opiniones no oficiales fueron convertidas en enemigos
irreconciliables.

La prensa internacional, aprovechándose de la crisis y con intención de profundizarla, resaltó la existencia mínima de quienes bautizaron como disidentes. La idea
subyacente en aquella actitud era ocultar la flexibilidad representada por ese
otro estilo poco común a los procesos revolucionarios anteriores.

El tiempo ha contribuido a reducir el impacto de esta prensa y permite mostrar mejor cada día, las voluntades dispuestas a alcanzar objetivos sociales justos y participativos, las cuales no
tienen reparos en reconocer la presencia de erróneas estructuras sociales y
cuanta política se interponga a los propósitos de alcanzar una mejor sociedad.
Por otra parte, la elección de Barack Obama a la presidencia, ha reducido la
actividad de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, respecto a la
estimulación de actividades subversivas dentro de Cuba. Esto último contribuye a
la desaparición de las personas aisladas que han servido de noticia a los medios
interesados en impedir el avance de los proyectos sociales elaborados por los
intereses políticos de la sociedad y el Estado cubano. También ha mostrado, que
los interesados en buscar nuevas avenidas para bien de la sociedad cubana, son
parte de sus instituciones, mientras la mayoría de aquellos que se declaran
“diferentes del proceso”, han sido más propensos al estímulo económico llegado
de Washington, que a los sensibles requerimientos de organizar un Estado
idóneo.

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com)

Foto © Virgilio PONCE

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