HERMES

Federación Internacional de Comunicadores Populares

Por Felipe de J. Pérez Cruz*

A propósito del Día de las Madres

 

 Se ha dicho que Mariana Grajales Cuello tuvo cualidades excepcionales, y sin dudas fue un ser humano que asombraba: Por la fortaleza física que demostraba en las difíciles circunstancias de la guerra, la valentía personal y ecuanimidad, que hacían imposible el desasosiego, que organizaban y disciplinaban en medio de las más complejas y peligrosas adversidades. Dotada de una peculiar inteligencia, de intransigencia, sagacidad y ternura, una mujer vanguardia ideológica de su época; pero si de excepcionalidad se trata, lo más característico, lo que la singulariza y destaca en el nutrido concierto de las heroínas de las guerras de independencia, es su representatividad. No hay cualidad o hecho que califique la entrega y el aporte de las mujeres cubanas al movimiento de liberación nacional del siglo XIX, que Mariana no haya emulado.

 La propuesta que realizamos de otorgarle el título de Madre de la Patria a Mariana Grajales Cuello, se sustenta en una crítica historiográfica, culturaly premial (1), que ha colocado cinco fundamentaciones a debate: 1) La representatividad de la vida y obra de la madre-heroína en su época; 2) la historicidad del culto patriótico a Mariana en los siglos XIX-XXI cubanos; 3) la justicia histórica del título que reclamamos, en tanto respondea un culto patriótico, nacido y asumido desde lo más profundo y sentido de las masas populares cubanas; 4) la pertinencia de hacer firme y legalizar el reconocimiento premial como parte de la estrategia de trabajo ideológico y fortalecimiento de la cultura patriótica del socialismo cubano (2); 5) la precedencia legal de una Ley que norma y estimula el otorgamiento de títulos honoríficos y condecoraciones, que incluye la nominación de una Orden con el nombre de la heroína Mariana Grajales.

 La designación salvaría una deuda de la honorífica revolucionaria al reconocer, no la superioridad en mérito, o la excepcionalidad de Mariana sobre otras esposas y madres mambisas, sino su representatividad, aquello que una nación y su Estado deben rescatar de su propia historia, y considerar como símbolo de lo que se ha sido y se deber ser, como modelo e inspiración para saber de dónde venimos, y qué defendemos.

 La madre-heroína

Mariana adelantó y modeló la dignificación humana del nuevo sujeto histórico cubano, que la guerra revolucionaria plasmaría en colectividad. Hizo trizas los prejuicios sexistas y machistas de la época, dándole al amor la condición suprema de la realización en libertad, en la pareja, la familia y la socialidad. Fue una educadora social por excelencia, que cultivó en el ágora privilegiada de la familia,  a los hombres y mujeres íntegras y plenas de su presente-futuro. Trascendió desde la culturaabolicionista y emancipadora de los sectores subalternos, desde la micro-etnografía local de resistencia a la colonialidad de los mulatos y negros libertos de la ruralidad oriental, para proyectar con solidez un paradigma de mujer, madre y combatiente revolucionaria cubana, representativa del aporte femenino al movimiento de liberación nacional.

 Las actitudes morales y las virtudes cívicas y patrióticas de Mariana eran expresión en su conjunto de los más progresivos valores del mambisado cubano, y en particular de las mujeres insurrectas.

 Mariana, fue raíz de lo real y maravilloso de la religiosidad popular cubana, portadora al amparo de las vírgenes de piel oscura ya transculturadas de la Caridad del Cobre y la de Regla (3), de una avanzada concepción del Cristo histórico, hombre-ser social, primer liberal, entonces revolucionario. Entendió y asumió Mariana su fe católica, como ética de la emancipación personal y colectiva. No enviará a sus hijos al martirologio, si uno tras otro, al combate por la vida, al supremo acto de liberación humanista que es la guerra revolucionaria. Y estará junto a cada uno de sus hijos, y a muchos más, todos hijos de Cuba, durante los diez años de la primera guerra de independencia, defendiéndoles la  vida a cada instante, como proveedora, sanadora  y enfermera.

 Como madre, esposa, preclara orientadora ideológica,  jefa de la familia Maceo-Grajales tras la temprana muerte en combate de Marcos Maceo en 1869, madre de combatientes que alcanzaron una altísima consideración y liderazgo en las tropas libertadoras, responsable de una eficiente unidad militar sanitaria durante diez años de guerra revolucionaria, Mariana socializó y realizó su vitalidad y pensamiento, en escenarios colectivos, primero en la extendida familia de campesinos medios que formó, y luego en la familia multiplicada de los campamentos  y la emigración revolucionaria. Los y las patriotas que enfrentaron con las armas al Ejército colonialista entre 1868-1878: sus hijos, nueras, nietos y demás parientes, los amigos de estos, los combatientes de fila, la oficialidad subordinada a los Maceo, otros oficiales superiores y generales como Julio Grave de Peralta, asistido y curado en el bohío de Mariana, en Piloto del Medio, durante el segundo semestre de 1872, la conocieron en la amplitud de la zona de combates, en los montes cercanos a Santiago de Cuba, en el Camagüey o Guantánamo, y sus historias, los haceres y el decir de Mariana, pasaron a ser patrimonio colectivo, forjando a su alrededor simpatía y admiración, convirtiéndola en símbolo de la madre patriota.

 La historia-leyenda de Mariana Grajales en la Guerra de los Diez Años, se multiplicó en un exilio patriótico, que siguió con pasión los andares del General Antonio, el héroe  intransigente de la protesta de Baraguá, devenido en figura principal de cuanto plan o conspiración se tejió para reiniciar la guerra independentista. La familia Maceo-Grajales, extendida en el Caribe y Centro América,  tenía por centro vital la casa de Mariana en Kingston, Jamaica, visita obligada de cuanto patriota llegaba a la vecina isla. Allí la conoció José Martí, quien comprendió con su superior sensibilidad humanista y fina agudeza política, cuánto valor y representatividad encerraba la madre de los Maceo, cuánto podía aportar su historia y prestigio, a la obra de unidad y rescate de la epopeya mambisa que se había propuesto. Martí multiplicó en el más amplio teatro de la nación en construcción, lo que ya se había revelado a los combatientes que la conocieron y aquilataron en la guerra. Presentó el Apóstol  a Mariana, con la precisión del ideólogo, la pasión del propagandista revolucionario, y el verbo hermoso del poeta, y lo hizo en Patria, el órgano del Partido Revolucionario Cubano, que llegaba a todos los y las patriotas en la emigración, y se introducía clandestinamente en Cuba. La muerte de Mariana, cuando ya marchaban en rumbo definitivo los planes para reiniciar la contienda emancipatoria, también anunciada en Patria por magistral crónica martiana, consagraron definitivamente a Mariana como símbolo de la Revolución que se reiniciaba

 El culto patriótico a Mariana

Sin lugar a dudas existe en nuestro país, un culto patriótico a Mariana, que se ha concretado a través de un proceso histórico de autentificación. Ninguna otra patriota y heroína cubana trascendió de manera tan significativa.

 La tradición maceísta y el particular relieve que en esta tuvo la imagen de Mariana, fue un notable aporte al pensamiento revolucionario cubano. Se transmitió de generación en generación, primero en la guerra que se inició en 1895, y luego en medio siglo de resistencias de los y las patriotas, contra anexionistas y oligarcas pro-estadounidenses, traidores al mambisado y corruptos, que impidieron la república soberana e independiente, de justicia social y dignificación humana. El legado ideológico y ético de Mariana, se convirtió en culto patriótico popular, desde las primeras décadas republicanas, por la insistencia de las asociaciones de veteranos y la labor patriótica de la escuela cubana, sus maestros y maestras. Este culto fue valladar y tribuna contra la ideología ultraconservadora neocolonial y las prácticas racistas, sexistas y machistas que pervivieron desde la colonia y se enquistaron en la república mediatizada que se proclamó en 1902.

 El movimiento artístico y literario, las asociaciones y gobiernos locales, donde en buen medida se refugiaba y daba su pelea la Cuba profunda, recordó año tras año a Mariana, desde el gesto y la convicción de Madre de todos los cubanos, tal como la había retratado Martí, y en su honor y recuerdo se nombraron escuelas, parques, plazas y calles a lo largo de toda la geografía de la nación, en medio del olvido injusto al papel de las mujeres en los combates por la independencia. La Madre patriota, la Madre salvadora, la Madre curadora, fueron imágenes recurrentes que se fijaron en monumentos, bustos y relieves, y transitaron al imaginario y la conciencia popular.

En 1923, luego de treinta años de ausencia, bajo suscripción popular, pudieron repatriarse desde Jamaica los restos mortales de Mariana, en su tumba en el cementerio santiaguero de Santa Ifigenia, muy cerca del Mausoleo al Héroe Nacional José Martí, se le recuerda con la inscripción justa de Madre de la Patria.

 Desde la corrompida política burguesa y el oportunismo de las dictaduras, se intentó manipular la imagen de Mariana, operaciones que una y otra vez fracasaron por la oposición de los sectores patrióticos y la pobre implantación de masas que tales engendros alcanzaron.

 Las generaciones receptoras de la historia-leyenda de Mariana, enriquecieron ese legado y lo  multiplicaron en los escenarios de las nuevas batallas emancipadoras. Lo prueba la historiografía antirracista y feminista, y tuvo su más alta plasmación práctico-simbólica en la Guerra de Liberación (1956-1958). El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, no por azar bautizó con el nombre de Mariana Grajales el primer pelotón femenino del Ejército Rebelde en septiembre de 1958. Las Marianas, multiplicaron la  epopeya de Mariana Grajales, en la guerra, y constituyeron la primera vanguardia  de la lucha revolucionaria que contra la discriminación de la mujer, emprendería la Revolución Cubana tras el triunfo de enero de 1959.

 El lugar de Mariana Grajales en la historia fue si

Vistas: 44

Comentario

¡Tienes que ser miembro de HERMES para agregar comentarios!

Únete a HERMES

Foro

El asombroso auge del fascismo neo colonial popular

Sin descripción

Iniciada por Freddy Marcial Oct 9, 2018.

La Híper inflación la Deflación y la ingobernabilidad atentan contra la revolución venezolana.

 Por: Freddy Marcial Ramos.10/07/2018Respetables lectoras y lectores       Para quienes hemos pasado la mayor parte de nuestra vida creyendo y luchando por una doctrina revolucionaria socialista, y que mucho antes del año 1998 cuando el magnánimo…Continuar

Etiquetas: En tiempos de revolución y transformación social, la ética y la moral son impresindibles

Iniciada por Freddy Marcial Jul 18, 2018.

HERMES Internacional

          Quienes somos 

Somos un grupo de mujeres y hombres que divulgamos la verdad. Lo hacemos benévolamente para llevar la luz  e informar, cosa que no hacen los grandes medios de la comunicación.

© 2019   Creada por Roberto Domínguez.   Con tecnología de

Informar un problema  |  Términos de servicio