HERMES

Comunicadores populares. Información-Comunicación desde la izquierda.

Continúo compartiendo con ustedes algunos de los más interesantes trabajos publicados por mí en el Boletín Librínsula, de inolvidable recuerdo. Hoy les comparto el trabajo de alguien que es hoy día un entrañable amigo:

Fidel y el concepto de Revolución
Por el Dr. Eugenio Suárez Pérez

El concepto Revolución ha sido tratado de diferentes maneras por el Primer Secretario del Comité Central del PCC, compañero Fidel Castro Ruz. A través de los años la definición y concepto que de la Revolución Cubana nos hemos formado han sido esclarecidos y enriquecidos siempre por Fidel.

Ya no es posible definir a la Revolución cubana, como lo aprendimos en sus orígenes. Hoy, por supuesto, la definición es más compleja. En ella están representados 137 años de lucha y experiencia, y más de 40 en el poder. Cada etapa tuvo sus objetivos, los de hoy, por supuesto, no son los mismos que nos propusimos en 1959, cuando la Revolución triunfante se enfrentó a la compleja situación del país: hambre, miseria, analfabetismo, incultura, prostitución y las arcas vacías: robadas y llevadas a Estados Unidos.

Sin embargo, en el concepto general de la Revolución Cubana se mantienen y mantendrán, una serie de elementos que son los que la validan como una Revolución verdadera. Para evitar interpretaciones equivocadas acudiré a las palabras textuales del compañero Fidel para argumentar cada uno de los aspectos tratados. Esto, por supuesto, contribuirá mucho más a la comprensión de las ideas y propósitos que nos hemos propuesto abordar.

El 1ro. de mayo de 2001, Fidel ofreció una definición que expresa, precisamente, ese conjunto de elementos que la hacen real. Es una definición muy coherente, integra da por doce conceptos que contienen las armas, instrumentos y hasta las vías para que la propia Revolución no se detenga. Este es el texto:

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.” [1]

A mi entender, la definición está conforme con otras palabras de Fidel, cuando expresó, a solo 15 días del triunfo revolucionario: “Las leyes de la Revolución son, fundamentalmente, principios morales. Los propósitos por los cuales se está luchando, esos propósitos son los que guían y trazan el derrotero de la Revolución. La Revolución no es una cosa loca, la Revolución es algo que tiene una ruta trazada, una serie de principios a los cuales se ajusta y, además, una serie de principios fundamentales que son necesarios dejar bien sentados para que la Revolución se pueda desarrollar pacífica y ordenadamente.”[2]

Antes del triunfo el 1ro. de enero de 1959, el concepto Revolución para el pueblo se limitaba a la acción, a la lucha del Ejército Rebelde en las montañas, y de los combatientes clandestinos en el llano. Una vez que triunfa, el concepto se amplía, y Revolución es el proceso que ha comenzado en el país, es la acción de todo el pueblo, junto al Gobierno Revolucionario y a las organizaciones que se van creando, todo, como hasta ahora, bajo la dirección de líder de la Revolución.

Ha sido una constante del compañero Fidel, de toda la vida, estar explicando siempre el significado de la Revolución Cubana. Así, el 9 de marzo de 1959, expresaría “En qué se parece la Revolución cubana a ninguna otra revolución del Mundo. La nuestra es una revolución sui géneris, de mayoría, con opinión pública que es la fuerza más poderosa del Universo. Esta es una Revolución que va haciendo su obra sin violencia”.[3] Al año de del triunfo, el 24 de febrero de 1960, diría: “Es posible que muchos empiecen ahora a comprender la Revolución en toda su significación y en toda su grandeza, porque, incluso, era una palabra muy en boga, muy repetida y que para muchas personas no tenía sino una significación sonora, una idea confusa, porque, incluso, se llamaba revolución a cualquier cosa y cualquiera se llamaba revolucionario.” [4]

En este mismo discurso dejaba esclarecido la complejidad de una Revolución como la nuestra: “Y fácil parecía una revolución y, sin embargo, una revolución no es tarea fácil. Una revolución no es un acontecimiento sencillo en la historia de un pueblo. Una revolución es un hecho complejo y difícil, que tiene además la virtud de ser una gran maestra, porque nos va enseñando sobre la marcha, y sobre la marcha va fortaleciendo la conciencia del pueblo, y sobre la marcha nos va enseñando qué es una revolución.”[5]

Meses después, precisaría mucho más: “Una revolución no es sino una gran batalla entre los intereses del pueblo y los intereses contrarios al pueblo; una revolución es una gran lucha en la cual todos somos actores; una gran lucha en la cual todos estamos participando, y una gran lucha de la cual nadie puede pretender sustraerse, porque sus consecuencias afectan igual por igual a los que luchan y a los que pretendieron ser indiferentes a esa lucha.”[6]

Y ahondaba mucho más, así en el acto conmemorativo del segundo aniversario del triunfo de la Revolución cubana, el 2 de enero de 1961, explicaba: “Hablábamos de los que no comprendieron ni podían comprender la Revolución, y los que sí la comprendieron. En primer lugar, una Revolución no se produce sin causas. Los que crean que nosotros somos los causantes de la Revolución, se equivocan; los causantes de la Revolución, paradójicamente, son los que no pueden querer a la Revolución.

“No habría Revolución si no hubiese existido tanta injusticia en nuestro pueblo. Es bueno partir de esta base: de que la culpa de que nuestro país se vea envuelto en una revolución la tienen los grandes abusos que se cometieron durante tantos años con nuestro pueblo, la tienen la explotación a que se vio sometido el país, a que había estado sometido siempre. Cualquiera comprende que sin esas circunstancias no habría tenido lugar una revolución en nuestro país.

“La Revolución era, pues, una necesidad, y la Revolución se está haciendo, y la Revolución ¡se hará! “Y ¿qué es una revolución? ¿ Es, acaso, un proceso pacífico y tranquilo? ¿Es acaso, un camino de rosas? La revolución es, de todos los acontecimientos históricos, el más complejo y el más convulso. Es una ley infalible de todas las revoluciones, y la historia lo enseña; ninguna revolución verdadera dejó de ser, jamás un proceso extraordinariamente convulso, o, de lo contrario, no es revolución. Cuando hasta los cimientos de una sociedad se conmueven, y solo la revolución es capaz de conmover los cimientos y las columnas sobre las cuales se erige un orden social, como solo una revolución es capaz de conmoverla, y si esos cimientos no se conmueven, la revolución no tendría lugar, porque una revolución es algo así como destruir un viejo edificio para construir un edificio nuevo, y el nuevo edificio no se construye sobre los cimientos del edificio viejo. Por esos, un proceso revolucionario tiene que destruir para poder construir”.[7]

El compañero Fidel, también definió que la Revolución cubana no fue un hecho casual y aislado. “La revolución cubana no es un fenómeno providencial, un milagro político y social divorciado de las realidades de la sociedad moderna y de las ideas que se debaten en el universo político. La Revolución cubana es el resultado de la acción consciente y consecuente ajustada a las leyes de la historia de la sociedad humana”.[8]

Los hechos y acontecimientos que se fueron sucediendo en los primeros años de la Revolución triunfante fueron enseñando al pueblo cubano lo que verdaderamente era una Revolución. “No hay mejor lección —diría Fidel— que los hechos, era necesario que los hechos vinieran a enseñarnos; que era necesario que los propios hechos condujeran al pueblo, a la gran masa del pueblo, a una comprensión mejor de lo que es una revolución; y, sobre todo, en primer lugar, que una revolución no es un camino de rosas, y que una revolución es una lucha a muerte entre el futuro y el pasado, y que la propia naturaleza de todo proceso revolucionario hace imposible otra alternativa; el choque de intereses es demasiado enconado en una revolución para que pueda ser de otra forma. El viejo orden se resiste siempre a morir ; y el nuevo orden, la nueva sociedad, el nuevo mundo que se forja en una revolución, pugna con todas sus energías para sobrevivir; la lucha se convierte para ambas fuerzas en una cuestión vital: o las contrarrevoluciones destruyen a las revoluciones, o las revoluciones destruyen a los contrarrevolucionarios”.[9]

El propio Fidel, ha expuesto en muchas ocasiones las características de la Revolución Cubana. La primera de ella es la continuidad histórica de las luchas que se iniciaron en 1868 y prosiguió después en 1895 contra el colonialismo español; luego el batallar contra la humillante condición que nos sometió Estados Unidos; se encadena con las luchas de los obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales durante más de medio siglo de gobiernos neocoloniales corruptos y explotadores. Por eso, Fidel en el centenario del inicio de las luchas revolucionarias en La Demajagua, sentenció: “¿Qué significa para nuestro pueblo el 10 de Octubre de 1868? ¿Qué significa para los revolucionarios de nuestra patria esta gloriosa fecha? Significa sencillamente el comienzo de cien años de lucha, el comienzo de la Revolución en Cuba, porque en Cuba sólo ha habido una Revolución en Cuba: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes.”[10]

O si no que significación tuvieron las palabras expresadas en el Manifiesto de la Junta Revolucionaria del 10 de octubre de 1868 para aquel entonces y para la Generación del Centenario que el 26 de julio de 1953 dio continuidad a la lucha armada. “Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche manos a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio. El ejemplo de las más grandes naciones autoriza este último recurso“.[11] O estas otras, realidad hoy de aquellas aspiraciones de los que se iniciaron en la conquista revolucionaria: “Cuba aspira a ser una nación grande y civilizada para tender un brazo amigo y un corazón fraternal a todos los demás pueblos”.[12]

Pero unos días antes en el acta de la reunión de El Rosario, el 6 de octubre de 1868 donde la vanguardia revolucionaria acordó levantarse en armas, se recoge otras palabras que solo con la Revolución en el poder fue posible cumplir aquel deseo.> “Queremos, que el pueblo intervenga en la formación de las leyes, y en reparto e inversión de las contribuciones”.[13]

Otra de estas características, es la que expresó el 21 de enero de 1959, ante un millón de cubanos en el acto denominado “Operación Verdad”, donde se demostró en las palabras de líder de la Revolución, la verdadera naturaleza de la Revolución Cubana. Entonces dijo: “Nosotros los cubanos, podemos sentirnos orgullosos de una Revolución que surge al mundo sin ansias de dominio, sin propósito de explotación, ni de dominación de otro pueblo, sino que nace al mundo como ejemplo, con una aspiración de justicia, de justicia amplia, de justicia honda, dentro del más extraordinario sistema de respeto a las libertades humanas que ha conocido el mundo. La Revolución cubana se puede sintetizar como una aspiración de justicia social dentro de la más plena libertad y el más absoluto respeto a los derechos humanos.[14]

Una característica más quedó reflejada en sus palabras pronunciadas el 8 de mayo de 1959, el día que regresó de su viaje por Estados Unidos y su participación en la Conferencia de los 21 en Argentina: “Cuatro cosas tiene nuestra Revolución que precisamente constituyen los motivos de admiración por los cubanos: esta es, en primer lugar, una Revolución que tiene pueblo; es una Revolución donde el gobierno de la república puede decir que tiene ejército; es una revolución que tiene doctrina y es una Revolución que hace leyes verdaderamente revolucionarias.

“Otros países están sumidos en grandes problemas. Al revés de nuestra patria, no cuentan con los elementos con que afortunadamente contamos nosotros para llevar adelante esta obra. Porque nunca como hoy, nunca en ningún pueblo de América se reunieron —como se reúnen en Cuba— todos los ingredientes para hacer marchar adelante una revolución. El pueblo y los hombres que tienen las armas en la mano son una sola cosa.”[15]

La significación de la Revolución Cubana es expresión de una de las más valiosas características. Como la definió Fidel, un mes después del triunfo: “Esta Revolución ha significado, en primer lugar, no solo que el pueblo es libre, no solo que se acabó el crimen, no solo que se acabaron los atropellos, las torturas, los golpes, las humillaciones que constantemente estaba sufriendo cualquier ciudadano: significa que el pueblo ha llegado al poder“.[16]

Está reflejada en las palabras de Fidel otra importante característica: ”La Revolución democrática que ha llegado al poder, es la Revolución cuya características tiene que ser necesariamente la interpretación de los deseos, de los anhelos de la mayoría del pueblo. La Revolución ha llegado al poder no para que mande un grupo de hombres, sino para que mande el pueblo. El pueblo es el que está gobernando.”[17]

Una de las más hermosas, y tradición revolucionaria, es esta otra característica, recogida en las palabras siguientes de Fidel: “Todo lo que la Revolución haga, tiene que ser realidad primero en la conciencia del pueblo; y este en nuestro principio, que todo lo que la revolución realice, tiene que ser realidad primero en la conciencia del pueblo, y eso es lo verdaderamente democrático, ya que esta es una Revolución de mayorías. Y, por eso, es una Revolución democrática. Nosotros llamamos democracia a lo que es en esencia la democracia: una Revolución de mayorías, y una Revolución donde todo lo que hace nada lo impone, sino que lo hace realidad primero en la conciencia de los ciudadanos, y cuando es realidad en la conciencia de los ciudadanos, se vuelve ley, se vuelve medida revolucionaria, y el pueblo, mayoritariamente, la respalda.”[18]

Días después, el 21 de junio, en Baracoa, Fidel advirtió que la Revolución sería una jornada larga y tendría obstáculos pero los vencería, y vencería todos los males “Combatiendo los vicios que todavía perduran, las lacras que todavía perduran, algunas costumbres que todavía perduran; los seudorrevolucionarios que se pueden haber infiltrados en las filas, los oportunistas, los malos cubanos, los individuos incompetentes e indignos de ocupar determinados cargos y hacer determinados trabajos.

“Que esta es una jornada larga y una lucha larga {...} Porque es una lucha contra los traidores de adentro, una lucha contra los ineptos, los incompetentes, los seudorrevolucionarios; y los traidores de fuera y los enemigos de fuera. Es una lucha dura, que requiere por parte de todos nosotros la conciencia de lo que es una Revolución y de lo que es una verdadera Revolución. Y que una verdadera Revolución no es un paseo, y que una verdadera Revolución no es un juego, y que una verdadera Revolución no es un cambio de hombres; que es una lucha dura, una lucha amarga, una lucha en que tenemos que ir sin descuidarnos nunca, sin bajar nunca la guardia, luchando constantemente contra todos los obstáculos, porque es una tarea casi sobrehumana, la tarea de una Revolución.”[19]

El 26 de julio, el primero que se celebraba, después del triunfo revolucionario, Fidel explicó donde radicaba el secreto de la fuerza de la Revolución, y dijo “que no está en haber derrocado a la tiranía sangrienta que nos oprimía. Porque pudo haberse derrocado a la tiranía y mantenerse en el país las condiciones que hicieron posible esa tiranía; pudo haberse derrocado a la tiranía y ocurrir un simple cambio de hombres en el gobierno; pudo haber sido derrocada la tiranía y perpetuarse en la vida pública de nuestro país los mismos vicios que estábamos padeciendo desde el inicio de la república; pudo haberse derrocado a la tiranía para seguir en la politiquería. Más no fue así. Se derrocó a la tiranía no solo para librar al pueblo del crimen y el asesinato y la tortura y la opresión, sino también para librar al pueblo de la miseria, tan criminal y tan cruel como la tiranía derrocada.

“Y ese el secreto de nuestra Revolución, de la fuerza de nuestra Revolución: que volvió sus ojos hacia la parte más necesitada y sufrida de nuestro pueblo; que volvió sus ojos hacia los humildes, para ayudarlos.

“Y ese es el único crimen que hemos cometido, dejar de ser vendidos gobernantes a los grandes intereses nacionales o extranjeros, para ser gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.”[20]

También, el Comandante en Jefe, nos enseñó a ver el valor de la Revolución. Así lo hizo el 30 de noviembre de 1959, cuando expresó: “La Revolución, sobre todo, vale por lo que significa de esperanza para los que nunca tuvieron esperanza; por lo que significa de atención y de recuerdo para los que siempre fueron olvidados; por lo que significa para el hombre que lo ha redimido, que permite que ese hombre humilde del pueblo no se sienta avergonzado de ser pobre, no se sienta avergonzado de ser humilde; de que ningún compatriota, porque sea pobre o porque sea negro, tenga que sentirse avergonzado, porque esta no es una falta ni mucho menos. “[21]

Y del mérito de la Revolución, también el Comandante en Jefe nos lo enseñó cuando el 2 de enero de 1961 expresó: “Si quisiéramos medir el mérito de nuestra Revolución y el valor de nuestra Revolución, bastaría observar el odio que contra ella sienten los grandes intereses reaccionarios del mundo; bastaría observar el odio que contra ella siente el peor y más explotador de los imperialismos modernos; bastaría observar el odio que contra ella siente la prensa más reaccionaria del mundo, la campaña tremenda de calumnias que se comenzó a realizar desde el primer día contra ella, para comprender, para satisfacción de nuestro pueblo, que nuestra Revolución pasará también a la historia como una gran Revolución.”[22]

La Revolución Cubana, primero fue un sueño, una aspiración de muchas generaciones de cubanos. Ha pasado por varias etapas. Ya en la segunda mitad del siglo XX era necesario tomar prestados las consignas, el lenguaje y el ropaje de vejez venerable y formar de nuevo el Ejército Libertador. “Pero la Revolución ahora ya no podía tener el mismo contenido que en 1868 y 1895. Había transcurrido más de medio siglo. A la cuestión de la soberanía popular y nacional se añadía con toda su fuerza el problema social. Si la Revolución de 1868 fue iniciada por la clase terrateniente y proseguida en 1895 fundamentalmente por las masas campesinas, en 1953 ya existía una clase obrera; a ella, portadora de una ideología revolucionaria, en estrecha alianza con los campesinos y las capas medias de nuestra población, correspondía el lugar cimero y el carácter de la nueva Revolución”.[23] En cada una de estas últimas etapas ha tenido sus objetivos bien definidos. Estas etapas las apreciamos muy bien en las intervenciones del propio Comandante en Jefe. “Una revolución verdadera solo se podía producir en las condiciones en que estaba nuestra patria, de lo contrario, no hubiese sido posible. Sin razón para la rebeldía nacional, sin razón para aquella lucha, aquella lucha habría fracasado irremediablemente, pero existían condiciones reales para una revolución y por eso se logró la primera etapa, que fue movilizar al pueblo, llevarlo a la lucha contra aquel régimen, y destruirlo, destruir sus bases, sobre todo su base militar, que fue la primera tarea de la Revolución, destruir el aparato en que se sustentaba aquel régimen, y que era, no solo el sustento del régimen político, sino que también era el sostén del régimen económico, porque, desde luego, todo aquel aparato político y el aparato militar estaban al servicio de los grandes intereses y de los grandes intereses extranjeros fundamentalmente.“[24]

La otra etapa, comienza con el triunfo de la Revolución. “Para nosotros, es decir, para el pueblo, la tarea que tenía delante el día 1ro. de Enero de 1959, era una tarea grande y una tarea dura. En aquellos momentos era la alegría, la alegría de ver romperse aquellas cadenas, cadenas de oprobio y de sangre, cadenas de injusticias y de crimen, cadenas que ahogaba a un pueblo en la humillación y en la miseria y, sobre todo, en la falta de esperanza.

“Era, en aquellos días la alegría general, aunque con una idea vaga de todo lo que teníamos por delante. La Revolución no había cobrado forma todavía; la Revolución era algo así como una silueta que no se definía claramente en la mente del pueblo. La Revolución era algo así como una esperanza y aquella alegría posiblemente nos impedía pensar en todo lo que teníamos que hacer todavía; que el romper aquellas cadenas no significaba sino la oportunidad de empezar; de empezar a hacer esa obra compleja y difícil.”[25]

Durante la segunda mitad de 1960 se efectuaron las nacionalizaciones de carácter antiimperialista y socialista. La Revolución entra, entonces, en su etapa de construcción socialista. El 15 de octubre de 1960 Fidel proclamó que el Programa del Moncada se había cumplido. Ante la Revolución se planteaba una nueva etapa, la tarea del socialismo, se iniciaba así la construcción del socialismo en Cuba. En su comparecencia ante las cámaras y micrófonos del Frente Independiente de Emisoras Libres, dijo: “Declaramos aquí que la Revolución ha cumplido la primera etapa, que entra en una nueva etapa; que los métodos de la primera etapa tenían que ser necesariamente métodos distintos a los de la segunda etapa. Los métodos de la primera etapa tenían que ser drásticos; no se podía estar contemporizando con los monopolios extranjeros; no se podía estar contemporizando con los grandes latifundios, los grandes privilegios; había que liquidar el poderío económico de una minoría que controlaba el poder económico y el poder político y había hecho uso abusivo y explotador de ese poder económico y político que tenía en sus manos. {...}

“En la nueva etapa de la Revolución, los métodos drásticos de orden económico y social desaparecen. ¿Por qué? Porque el poder mayor, el poder principal de orden económico, los que controlaban la economía del país, han sido puestos fuera de combate en virtud de las medidas de la Revolución. Queda el pueblo, quedan numerosos intereses. En la segunda etapa de la Revolución, los métodos no van a ser métodos drásticos, de orden económico y social. Si nosotros nos vemos obligados a tomar un método drástico, es por razones de tipo revolucionario, de defensa de la Revolución, contra los que conspiran, contra los que se unen al imperialismo, contra los que se unen a los enemigos de la patria; pero no por razones de orden económico y social. Y por eso aquí, en nombre del Gobierno Revolucionario, nosotros queremos declarar que la primera etapa de la Revolución se ha cumplido y que la Revolución entra en una segunda etapa.”[26]

Estamos en condiciones de volver al concepto de Revolución dado por Fidel el 1ro. de mayo de 2001. Sin embargo, para una mejor comprensión, es necesario traer los párrafos anterior y posterior a la definición: El primero: “Estamos viviendo días de intensa y trascendental lucha. Cinco meses llevamos batallando sin tregua. Millones de compatriotas, todos casi sin excepción, han participado en ella. Nuestras armas han sido la conciencia y las ideas que ha sembrado la Revolución a lo largo de más de cuatro décadas”.[27] El posterior: “En términos reales y concretos, nos hemos enfrentado durante 41 años a la más poderosa potencia que jamás haya existido en el mundo, vecina nuestra a sólo 90 millas, que en la actualidad asume carácter unipolar y hegemónico”. [28]

Entre la situación del momento histórico que vivimos aquellos meses finales del 2000 y los primeros del 2001, y, los años de enfrentamiento al gobierno de Estados Unidos está el concepto expuesto por Fidel. Que no es un concepto nuevo, es una reiteración materializado en principios, métodos y formas de llevar a cabo la Revolución. Los 14 preceptos expuestos en la definición son los que nos ha permitido avanzar casi 47 años, y exponer ante el mundo los resultados que Cuba ilustra.

El concepto condensa las enseñanzas que, acerca de la dirección de la Revolución, hemos recibido de Fidel en estos años. Haciendo un breve recorrido de nuestra joven Revolución, podemos afirmar que desde el triunfo revolucionario, en la dirección de la Revolución, y particularmente, en el compañero Fidel ha estado presente el momento histórico y hemos cambiado, desde el mismo 1ro. de enero, todo lo que debía ser cambiado. Así lo enseñó Martí, cuando en una de sus lecturas a los emigrados expuso: “Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario”.[29]

En la moral de la Revolución y en sus leyes siempre se ha proclamado la igualdad y libertad plenas, ha combatido la discriminación de sexo y de raza y hoy ha tocado en todas las puertas, combatiendo fuertemente los rezagos de marginalidad y llevando la salud y la educación a los rincones más apartados del país, para que todos, unos a otros, nos tratemos como verdaderos seres humanos. Esto ha sido una de las razones de la Revolución, porque como bien expresara el Apóstol: “No hay igualdad social posible sin igualdad de cultura”.[30] En breves palabras, el Héroe Nacional , en Patria del 31 de marzo de 1894, escribió: “La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución”.[31]

La Revolución cubana, realmente ha recibido ayuda y la hemos aceptado, sin embargo, nuestro pueblo se ha forjado bajo la concepción de emanciparnos por nosotros mismo y con nuestro propios esfuerzos. Ahí están los ejemplos del Período Especial, donde se concertaron la mayoría de los preceptos que se exponen en la definición. Este ejemplo, lo tenemos, también, en la defensa armada de la patria.

En casi 47 años, la Revolución ha desafiado fuerzas poderosas que han tratado de dominarla; por mencionar solo algunas, ahí están la invasión por Playa Girón, la Operación Mangosta llena de agresiones organizadas, dirigidas y financiadas por el Gobierno de Estados Unidos, y la Crisis de Octubre. Siempre hemos vencido. La audacia, la inteligencia y el realismo son cualidades que han distinguido a la dirección de la Revolución, sin ellas no hubiese sido posible escalar la altura que hoy, con su ejemplo, domina Cuba en el mundo.

Nuestro pueblo ha desarrollado un conjunto de valores, en los que se cree ciegamente: la modestia, el desinterés, el altruismo, la solidaridad, la honestidad, el heroísmo y muchos más, que conforman el tesoro espiritual que hemos recibido, y que estaremos dispuestos a defenderlos al precio de cualquier sacrificio. La Revolución Cubana nunca ha mentido ni ha violado jamás los principios éticos que la sustentan. Ahí está la historia, ahí está la actuación de nuestra dirección revolucionaria, ahí están los ejemplos. Ahí está la doctrina martiana: “Una modestia súbita hace a los hombres visiblemente mejores.”[32]

Desde que el pueblo cubano asumió el poder como resultado de la propia Revolución se formó la convicción de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Que estas son mucho mas poderosas que las armas. Así lo aprendimos, así hemos crecido, así estamos dispuestos siempre a defenderla. Cabe, aquí una pregunta, ¿por qué un país tan pequeño como el nuestro a solo 90 millas del más poderoso del mundo hemos sobrevivido a sus agresiones? ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos teme enfrentarse a nuestros cinco hermanos héroes, encarcelados en cárceles norteamericanas? Porque le temen a la verdad y a nuestras ideas. “Una idea justa que aparece, vence”,[33] dijo Martí, También dijo: Para ser fuerte hay que comprometerse con la verdad. Al principio puede perderse alguna batalla, pero se ha de ganar la decisiva”.[34] O cuando expresó, “Manda el que dice a tiempo la verdad. La verdad bien dicha, dicha a tiempo, disipa, como si fuesen humo, a sus enemigos”[35]

La unidad y la independencia dos preceptos arraigados en nuestros sentimientos. La historia nos lo enseñó, Fidel no los reiteró, y el pueblo lo asimiló, hoy se conservan como parte de las tradiciones más hermosas. Sin la unidad no habría independencia. Somos independientes porque estamos unidos. Y estamos unidos, luchando por hacer realidades los sueños de hoy de justicia no solo para Cuba sino para el mundo. Los anhelos de ayer dejaron de ser virtuales, son tangibles. Y ese sueño de justicia conforma la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo que ha caracterizado siempre a la Revolución Cubana. “La independencia —dijo Martí— es condición de esencia de la vida: todo sea libre, sin más esclavitud que la de la lógica en la vida literaria y en la vida real la del deber”.[36]

¿Qué corresponde entonces? En primer lugar, hacernos dueños del concepto y aplicarlo en la vida diaria de nuestro trabajo. De ello, dependerá la propia existencia de la Revolución. Dejar de cumplir el contenido del concepto REVOLUCIÓN expuesto por Fidel es dejar de ser revolucionarios, es comenzar a perder la autenticidad de la Revolución cubana.


[1] Discurso pronunciado el 1º. de mayo del 2001. Granma, 2 de mayo de 2001, p.4.

[2] Discurso en el Club de Rotario, La Habana, 15 de enero de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 386.

[3] Revolución, 10 de marzo de 1959, p. 13.

[4] Discurso pronunciado el 24 de febrero de 1960. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 418-419.

[5] Discurso pronunciado el 24 de febrero de 1960. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 418-419.

[6] Discursa en el Congreso de los Trabajadores Metalúrgicos, 6 de julio de 1960. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 431.

[7] Discurso en el segundo aniversario de la Revolución, 2 de enero de 1961. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 443.

[8] Discurso pronunciado el 26 de julio de 1973. De La Demajagua a Playa Girón. Ciencias Sociales, 1978, p.286.

[9] Discurso en el segundo aniversario de la Revolución, 2 de enero de 1961. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 444.

[10] Discurso pronunciado en La Demajagua, el 10 de octubre de 1968. De la Demajagua a Playa Girón. Ciencias Sociales, 1978, p. 58.

[11] Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba. 10 de octubre de 1868.Carlos Manuel de Céspedes. Escritos, Compilación de Fernando Portuondo del Prado y Hortensia Pichardo Viñals, t. 1, p. Ciencias Sociales, 1974, p. 110.

[12] Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba. 10 de octubre de 1868.Carlos Manuel de Céspedes. Escritos, Compilación de Fernando Portuondo del Prado y Hortensia Pichardo Viñals, t. 1, p. Ciencias Sociales, 1974, p. 111.

[13] Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba. 10 de octubre de 1868.Carlos Manuel de Céspedes. Escritos, Compilación de Fernando Portuondo del Prado y Hortensia Pichardo Viñals, t. 1, p. Ciencias Sociales, 1974, p. 107.

[14] Discurso en la concentración popular en el Palacio Presidencial, La Habana, 21 de enero de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 388.

[15] Discurso pronunciado en la Plaza Cívica el 8 de mayo de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 402-403.

[16] Discurso en la concentración popular de Guantánamo, 3 de febrero de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 389-390.

[17] Discurso en la concentración popular, Guantánamo, 3 de febrero de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática. Ob. Cit., p. 389.

[18] Discurso pronunciado el 27 de noviembre de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t.1, v. 2, pp. 416-417.

[19] Discurso en concentración campesina en Baracoa, 21 de junio de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 407.

[20] Discurso en el acto del 26 de julio de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 408.

[21] Discurso del 27 de noviembre de 1959. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 416-417.

[22] Discurso en el segundo aniversario de la Revolución, 2 de enero de 1961. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 444.

[23] Discurso pronunciado el 26 de julio de 1973. De La Demajagua a Playa Girón. Ciencias Sociales, 1978, p.288.

[24] Discurso en el programa de televisión de la Universidad popular, 26 de junio de 1960. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 429-430.

[25] Discurso pronunciado el 24 de febrero de 1960. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, pp. 418-419.

[26] Discurso ante las cámaras y los micrófonos del Frente Independiente de Emisoras Libres, 15 de octubre de 1960. El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, t. 1, v. 2, p. 439.

[27] Discurso pronunciado el 1º. de mayo del 2001. Granma, 2 de mayo de 2001, p.4.

[28] Ibídem.

[29] Martí, José: O. C., t. 4, p. 193.

[30] Ibídem, t. 3, p. 28.

[31] Ibídem, t. 3, pp. 104 y 105.

[32] Ibídem, t. 12, 228.

[33] Ibídem, t. 5, p. 105.

[34] Ibídem, t. 28, pp. 144-145.

[35] Ibídem, t. 11, p. 457.

[36] Ibídem, t. 6, p. 442.

Mayo/2006

Fuente Cuba Socialista

Tomado de Boletín Librinsula

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Etiquetas: Cuba, Fidel, Revolución, análisis, concepto

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