HERMES

Federación Internacional de Comunicadores Populares

DOMINGO DE RESURRECCIÓN: INTENTO DE TOMA DEL CUARTEL COLUMBIA. La Conspiración del Domingo de ResurrecciónII

Por: Omar Ríos G.

HERMES INTERNACIONAL. BAUTA.

El plan de la toma de Columbia.
 
 El MNR se nutría de personas con ideas ortodoxas, y entre sus militantes se encontraban Armando y Enrique Hart Dávalos, Faustino Pérez, los hermanos Hidalgo y Allan Rosell entre otros.
 
 En el 1953 el país estaba convulso por las tropelías del batistato, y García Bárcena elaboró un plan para tomar la Jefatura del Estado Mayor del Ejército y la Fuerza Aérea de Ciudad Militar de Columbia. Este plan consistía en posesionarse, desde la Posta 13 en la Avenida de los Oficiales y 7ª, del enclave de referencia. Batista ya había hecho esto en su momento, pero por la Posta 6. Se pretendía que estas Jefaturas serían tomadas por los militares aliados a García Bárcena, y que posteriormente los civiles complotados entrarían a Columbia y tomarían las armas de allí. Este plan había sido programado inicialmente para ejecutarse el 8 de Marzo, posponiéndose para el 5 de Abril del 1953, según testimonio actual de la escultora Thelvia Marín, militante entonces del MNR y una de las complotadas en la conspiración, en cuya casa, sita en Párraga 160, en La Víbora, era visitada por sus amigos y compañeros de lucha Fidel Castro y Rafael García Bárcena.
 
 Los civiles habían sido convocados por líderes de los movimientos revolucionarios en sus Municipios habaneros; eran generalmente jóvenes de diversas tendencias que coincidirían y se concentrarían en las afueras del Cuartel de Columbia- identificándose entre sí con una cuchilla de afeitar Gillette- al que entrarían a la hora señalada.
 
 - Las causas del fallido intento.
 
 Ya dijimos que este hecho ocurrió el 5 de Abril del l953, en Semana Santa. Por ejecutarse en el Domingo de Resurrección, se conoce este complot como la Conspiración del Domingo de Resurrección.
 
 Para explicar las causas que abortaron la toma de Columbia, nos remitimos a lo que dijo el Comandante en Jefe en el libro Cien horas con Fidel de Ignacio Ramonet, cuando este le preguntó: “-¿Cuándo decide usted atacar el Cuartel Moncada?”.
 
 “... Cuando nos convencimos que nadie haría nada, de que no habría lucha contra Batista, y de que un montón de grupos existentes- en los que había mucha gente que militaba en varios a la vez- no estaban preparados ni organizados para llevar a cabo la lucha armada que esperábamos.
 
 Un profesor universitario, Rafael García Bárcena, por ejemplo, vino a hablar conmigo, porque quería tomar el Cuartel de Columbia de La Habana, baluarte fundamental del régimen. Me dice: -Yo tengo gente dentro que me apoya. Le digo: -¿Usted quiere tomar Columbia, porque le van a franquear el camino? No hable entonces con nadie más, que nosotros tenemos los hombres suficientes y podría mantenerse la discreción total. ¡Ah! Hizo todo lo contrario, habló con más de 20 organizaciones, y a los pocos días toda La Habana, incluso el Ejército, sabía lo que preparaba aquel profesor, hombre bueno, decente, que daba alguna de esas clases que los militares con rango reciben como parte de su preparación. Bárcena era uno de esos profesores. Como era de esperar, todo el mundo cayó preso, incluso el profesor.
 
 Ya desde antes del esperado desenlace, que se produce algunas semanas después de mi conversación con Bárcena, al conocer que la próxima toma de Columbia era vox populi, decidimos actuar en un futuro inmediato con nuestra propia fuerza, que era superior en número, disciplina y entrenamiento a todas las demás juntas. Duele decirlo, pero era así. Entre aquellas organizaciones, una de las más serias y combativas era la Federación Estudiantil Universitaria. Pero sus páginas más brillantes, bajo la dirección de José Antonio Echeverría, recién graduado a la Universidad, y del Directorio Revolucionario, organización creada por él en 1956, estaban por escribirse.
 Analizamos la situación y elaboramos el plan. Habíamos escogido Santiago de Cuba para iniciar la lucha. No volví a conversar con el profesor. Un día, cuando regresaba por carretera de un viaje a aquella ciudad, escuché por radio la noticia de la captura de Bárcena y varios grupos civiles en distintas esquinas de Columbia.
 
 Está claro que aquella operación era un “secreto a voces” que permitió a la dictadura tomar la iniciativa. Incluso, los altos personajes del gobierno salieron de paseo aquel fin de semana a sabiendas que nada pasaría”.
 
 Plantea Thelvia Marín que Fidel, en una ocasión en que la llevaba a la casa de ella en La Víbora, le dijo que no entraría en lo de García Barcena, pues ya él tenía lo suyo. Según Thelvia, Fidel viajaba en aquellos días en un auto carmelita.
 
 - La detención de los participantes
 

 El día señalado para la acción, el cabecilla de la intentona, Rafael García Bárcena, conjuntamente con otros conspiradores, fue detenido a las doce del día en la casa de Eva Jiménez Ruiz- quien fungía como secretaria del profesor y que estaba involucrada en el complot- situada en Calle 12 No. 307, apartamento 8 en el Reparto Almendares, por miembros del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) y del BI (Buró de Investigaciones). En ese mismo Reparto, pero en la Calle 9 No. 854, vivía García Bárcena, quien a la sazón tenía 45 años cumplidos, era casado y padre de un adolescente.
 
 También en casa de Eva detuvieron a unos jóvenes que llegaron en un auto en el preciso momento en que los militares allanaban el lugar. Entre estos se encontraban el hijo del Rector de la Universidad de La Habana Rafael Inclán Argudín. Con él estaban Pedro J. Martínez, José Hernández Bacallao y José Caraballo Orraca que tenía solamente 13 años de edad. La soldadesca dijo a la prensa que estos jóvenes habían sustraído de la casa del periodista Joaquín Claret varias escopetas de caza y cartuchos, y que, además, traían consigo 5 revólveres y 4 pistolas. En total, en casa de Eva fueron detenidos 12 encartados más los jóvenes mencionados.
 
 Lo cierto fue que apresados los cabezas de la operación, quedaron como electrones libres en los alrededores de Columbia todos los civiles que participarían en ella, de los que la gran mayoría fueron apresados indiscriminadamente por los distintos Cuerpos Militares, que cargaron con todos los que por allí merodeaban.
 
 Parte del grupo bautense cayó preso de inmediato, pero otros lograron escapar con ardides varios, entre los que se encontraban Eduardo Bernabé Ordaz
[1] , Arsenio Sánchez, Jesús Soto, Amado García y otros. Pero muchos de los que pudieron eludir momentáneamente la detención, fueron apresados a posteriori en Bauta y enviados a La Cabaña. De una u otra forma, la gran mayoría de los bautenses que participaron en aquella conspiración, muchos de los que recibían clases de armamento en la Universidad de La Habana, fueron apresados ese mismo día.
 
 Según el diario Prensa Libre del 7 de Abril del 1953, el General Salas Cañizares ordenó investigar a los encartados en la fallida toma de Columbia a los Coroneles Suárez Suquet y Antolín Falcón (Primero y Segundo Jefes del Buró de Investigaciones), en cooperación con los Coroneles da la Policía Hernando Hernández, Orlando Piedra y Juan Salas Cañizares, al Comandante Casals, al Capitán Abejón Puñal y al Teniente Juan Castellanos.
 
 Para llevar prisioneros desde Bauta fue seleccionado el Comandante Emilio Rubí, pues por ser del BI, conocía de antemano algunas de las actividades revolucionarias en nuestra localidad.
 
 Entre los prisioneros, estaba el periodista bautense Fulvio Fuentes, el también periodista y ortodoxo José Pardo Llada, el Secretario del Presidente del Partido Ortodoxo Millo Ochoa, Juan Orta, Arturo Gelpi y otros. Realmente, Pardo Llada no estaba involucrado en aquel complot como se probó después.
 
 Todos los encarcelados fueron incomunicados. Por su parte, la prensa nacional de la época publicó que habían sido 60 los detenidos y enviados a La Cabaña. Estos periódicos fueron El Crisol, Alerta y Prensa Libre entre otros. También publicaron que en casa de Eva Jiménez habían sido encontrados, además de material bélico, documentos, claves, planos, gallardetes, insignias y una bandera nacional.
 
 Rememora Thelvia Marín, que una vez detenidos los conspiradores, se reunieron en su casa algunos directivos del MNR, aún libres, con Armando Hart Dávalos para que este asumiera como abogado defensor de García Bárcena.
 
 - Discrepancias entre los acusadores.
 
 Todo aquel alboroto formado justificó posteriormente que los órganos represivos arreciaran contra los movimientos opositores de Batista.
 
 Por su parte, los libelos pro-gobierno sustentaban una campaña periodística endilgando a Prío y secuaces el financiamiento de esta operación. Aludían que los documentos obtenidos eran de la incumbencia priista; se habló de que el ex Ministro de Prío, Arturo Hernández Tellechea, era quien tenía los fondos en Miami, y que Manuel Antonio Varona, líder auténtico, se había trasladado el mismo domingo de los hechos por la tarde, desde Miami a La Habana, para observar In situ el cumplimiento del plan previsto.
 
 El SIM se apresuraba por presentar documentos al Tribunal de Urgencia donde decían que elementos ortodoxos, socialistas populares y auténticos, deseaban, con esta operación, producir un golpe de efecto, pues la finalidad de los líderes era destacarse como oposicionistas para ganarse a las masas y a la opinión pública, preparando un movimiento subversivo para derrocar al gobierno o alterar el orden, con lo que se suspendían las garantías constitucionales y se implantarían medidas enérgicas para el establecimiento del orden.
 
 Por su parte, el General Tabernilla, Jefe del Ejército, manifestó que era un suicidio intentar ese ataque con el raquítico arsenal de que disponían. Dijo, además, que 32 jóvenes habían sido apresados cerca de la Posta 13 con revólveres, pistolas y cuchillos. Parecía que todo era un juego de muchachos.
 
 Los ortodoxos defendieron a los detenidos con planteamientos como los de Roberto Agramonte, quien apuntó que era una táctica de la dictadura inventar cosas de la conspiración para perpetrarse en el poder.
 
 Millo Ochoa dio otra versión del Partido del Pueblo Cubano: “que todo era para justificar persecuciones, atropellos y violencias”.
 
 Batista, quien había regresado ese mismo día de un paseo a Isla de Pinos, dijo que el hecho no era de preocuparse, que solo se trataba de románticos y tontos útiles.
 
 José Mañach, biógrafo de Martí, tildó el hecho y a sus dirigentes como irresponsables.
 
 A todas estas, los posibles encartados fueron llevados a La Cabaña sin que la prensa u otros medios pudieran verlos, o al menos saber de ellos. Tampoco los abogados, entre los que se destacó Armando Hart Dávalos en su primer gran trabajo como tal. Hart tenía 22 años de edad y conocía bien a García Bárcena, con quien incluso participó en el Teatro Milanés de Pinar del Río, en un acto de repudio a los acontecimientos de los estudiantes de medicina fusilados en el 1871.

- Antes del juicio.
 
 Era de suponer que el juicio se realizaría en el Tribunal de Urgencia, sin embargo, el régimen planteó que no tenía transporte para trasladar a los encartados.
 
 La verdad era que muchos de los detenidos habían sido golpeados, entre los que estaban García Bárcena con un fuerte golpe en la cabeza producto de un puntapié que le propinara un esbirro. Los sátrapas habían argumentado a la prensa que aquel golpe había sido consecuencia de un accidente en una escalera, aprovechando que Bárcena se mantenía incomunicado y recluido en el Hospital Militar. Otro prisionero golpeado fue Antonio Valdés Zambrana quien llegó a tener hemoptisis provocada por una golpiza en su celda, por lo que tuvo que ser llevado en brazos del bautense Arsenio Sánchez a la enfermería de La Cabaña.
 
 El martes 7 de Abril, un oficial del Regimiento Máximo Gómez llevó al Tribunal de Urgencia las actuaciones policiales de la causa incoada por el delito de sedición e infracciones contra el gangsterismo.
 
 Siete menores de edad que estaban prisioneros fueron devueltos a sus padres. Los abogados seguían sin ver a los detenidos.
 
 En la madrugada del viernes 10 de Abril, los complotados fueron llevados a El Príncipe, donde se mantuvo la incomunicación con los abogados, la prensa y los familiares. Ver foto 37 al final del libro.
 
 Los abogados Armando Hart, Rosa Ravelo y Arturo Albert Orozco fueron rechazados por las postas militares por lo que apelaron al Colectivo de Abogados.
 
 Por su parte la FEU no estaba ociosa. Designó una comisión para ir a los Colegios de Abogados y Periodistas.
 
 El decano José Miró Cardona, Presidente del Colegio de Abogados, informó a la Junta de Gobierno la situación, y solo entonces los abogados tuvieron acceso a sus clientes, no sin antes destacar las peripecias de estos por la negación de oficiales que no los dejaron actuar a pesar de mostrar sus carnés, como en el caso de Rosa Ravelo con un sargento. Una vez en El Príncipe, los abogados conocieron de las vejaciones y golpes sufridos por los prisioneros.
 
 Después de conocer esto, Miró Cardona, Silvio Sanabria, Julio Duarte y los Diputados Mariña y Siero, fueron a la casa del Ministro de Justicia, Gastón Godoy, para ventilar los aspectos que, a sus juicios, eran incompatibles por la brutalidad ejercida, por lo que el Ministro citó a la Junta de Gobierno para el sábado 11 a las 10 de la mañana.
 
 El día anterior Hart visitó a García Bárcena donde supo que el golpe en la cabeza no había sido accidental, descubriendo otra de las mentiras descritas por los militares.
 El lunes 13 la FEU estableció una asamblea en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana con unos 400 estudiantes, los que reclamaron ir al Tribunal de Urgencia el día 14, que era la fecha fijada para el juicio. A esta reclamación de los estudiantes, los dirigentes de la FEU tuvieron que acceder. Bajaron por la escalinata al medio día, caminaron por la calle L hasta 23 rumbo al Cementerio de Colón, pero en calle J tuvieron una refriega con la policía; al llegar al Cementerio, allí estaban ya los del Buró de Investigaciones y los de la motorizada. Todos estos acontecimientos ocurrieron en el segundo mes del aniversario del asesinato de Rubén Batista, y además de golpes, hubo heridos de bala como fue el caso de los estudiantes Félix Amador y Elpidio Zorrilla, ambos de la Facultad de Medicina.
 
 El entonces Presidente de la FEU, Joaquín Peláez, hizo un llamamiento al pueblo que acudió aquella noche a La Escalinata, donde el expresidente de la FEU, Álvaro Barba, acusó públicamente a la policía por los hechos ocurridos. También leyó un artículo escrito por García Bárcena en el 1930 llamado “¡A las armas!”. Aquel mitin fue lo suficiente como para que la policía rodeara la Universidad con carros bombas, pero los estudiantes y el pueblo, unidos, bajaron por San Lázaro hasta Infanta formándose la bronca nuevamente en Masón; esta vez fueron lesionados Ildeliza Álvarez Castillo y Joaquín Hart entre otros.
 
 También aquel lunes 13 se había reunido el Consejo Universitario, donde el Rector Inclán fue enérgico en cuanto a la postura criminal del gobierno, acordando suspender el curso académico el martes 14 en protesta por los hechos. Es de señalar que desde el 1935 no se suspendía ningún curso por cuestiones políticas, y la solidaridad con los eventos acaecidos no se hizo esperar, pues los Institutos de Matanzas y Sancti Spíritus pararon al igual que la Escuela de Comercio de Camagüey y el estudiantado de Santiago de Cuba que se fajó con la fuerza pública. La Universidad de Santiago de Cuba suspendió sus clases hasta el 16. La actividad de Guantánamo fue más violenta, pues los alumnos de Segunda Enseñanza, en la noche del 4 de Mayo, quemaron pupitres y otros efectos escolares, lo que hizo que las fuerzas del Ejército entraran al plantel y apresaran a unos 40 estudiantes, de los que hubo tres heridos, uno de ellos en estado de gravedad.

Vistas: 251

Comentario

¡Tienes que ser miembro de HERMES para agregar comentarios!

Únete a HERMES

Foro

La destructora guerra económica endógena en Venezuela.

Por: Freddy Marcial Ramos.17/08/19Respetables lectoras y lectores.        Lo que está ocurriendo económicamente en el seno de las familias que integran a la sociedad económicamente vulnerable venezolanas, fundamentalmente en los grupos familiares…Continuar

Etiquetas: En tiempos de revolución y transformación social, la ética y la moral son impresindibles

Iniciada por Freddy Marcial Ago 31, 2019.

La Burguesía colombiana cipaya del Gob. Imperial de EUA obliga el desafortunado resurgir de las FARC-EP.

Por: Freddy Marcial Ramos30/06/2019Respetables lectoras y lectores.La interminable “Guerra civil simulada colombiana”, continua transitando el fatídico camino de la constante violación de los Derechos Humanos fundamentales del humilde pueblo hermano…Continuar

Etiquetas: En tiempos de revolución y transformación social, la ética y la moral son impresindibles

Iniciada por Freddy Marcial Ago 30, 2019.

HERMES Internacional

          Quienes somos 

Somos un grupo de mujeres y hombres que divulgamos la verdad. Lo hacemos benévolamente para llevar la luz  e informar, cosa que no hacen los grandes medios de la comunicación.

© 2020   Creada por Roberto Domínguez.   Con tecnología de

Informar un problema  |  Términos de servicio