HERMES

Federación Internacional de Comunicadores Populares

Por Manuel David Orrio

Hermes Internacional

 

orrio@enet.cu

 

13/04/12.-De atenerse  al concepto de revolución social apuntado por Marx en su Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1), lo que se denomina Revolución Cubana comenzó el  10 de Octubre de 1868 y concluyó el 24 de Febrero de 1976, al proclamarse por voto popular masivo la vigente Constitución de Cuba, reformada en 1992 y en el 2002.En marxismo estricto, ese 24 significó de jure lo que ya era de facto: el cambio de una base económica, así como de su correspondiente superestructura política, jurídica, ideológica e incluso cultural.

 

Por tal motivo, hoy, la única forma posible de ser lo que  los cubanos llamamos “revolucionario”, es defender a capa y espada ese status constitucional, las leyes que le son coherentes y el orden jerárquico legal debidamente derivado de esa Constitución, más allá de las carencias que sin dudas ésta tiene. De suyo se desprende, además, que para modificar total o parcialmente a la vigente Ley Fundamental es obligatorio actuar a tenor de ésta. Lo contrario a todo lo anterior, en cualquiera de sus formas, es “hacer contrarrevolución” abierta, subliminal o hasta involuntaria y con la mejor de las intenciones.

 

Según esa vigente Constitución, corresponde en general al sistema del Poder Popular, y en particular  a su Asamblea Nacional (parlamento), la preservación, control y defensa del orden constitucional, más la protección de las jerarquías legales coherentes derivadas de aquella.

 

Sin embargo, a lo largo de décadas, vox populi es que Cuba ha arrastrado serios problemas de inconstitucionalidad total o parcial en leyes y regulaciones de todo tipo, así como reiteradas violaciones del orden jerárquico de la Ley. Si bien es cierto que el mandato de Raúl Castro se ha distinguido y distingue por tender a “desfacer el entuerto”, a mi juicio el peligro mayor para lo que se llama Revolución cubana, lejos se está de una constitucionalidad consagrada y protegida por ese sistema del Poder Popular, cuyo primer deber es ser constitucionalista; sea para legislar, proteger, reformar o incluso cambiar la vigente Constitución.

 

Preguntas en pie y ejemplo a la mano: ¿es eficaz un sistema del Poder Popular que a lo largo de décadas se ha mostrado incapaz de proteger la constitucionalidad de las leyes, decretos y regulaciones  derivadas, así como de su orden jerárquico? ¿Se trata de un problema originado por las personas --  diputados, en primer lugar – o se trata de un mal estructural que condiciona a priori el que los representantes electos devengan objetivamente los principales violadores de la Constitución?

 

Ejemplo a la mano, entre tantos: la indignante discriminación por origen nacional que durante unos 20 años impidió a los cubanos alojarse en tales o cuales hoteles, independientemente de su poder adquisitivo. De paso, delito previsto en el Código Penal desde antes del humillante úcase, que para colmo parece haberse ordenado y derogado de modo exclusivamente verbal.

 

En marzo del 2006 apunté en mi artículo Cuba: Constitución vs. socialismo ¿reversible?: “¿Es socialismo que con una Constitución que se proclama socialista se incurra en inconstitucionalidad? Evidentemente, no. Y más que evidente, peligroso. Si esos fenómenos se entronizan puede ocurrir que para la percepción de los cubanos un ‘retorno al capitalismo’ contenga un aspecto justiciero, nada más por el aquello de liquidar un divorcio entre proclama y ejercicio. Para su momento, esa formación socio-económica fue un progreso enorme para la Humanidad, descrito por Lenin en estos términos: ‘el capitalismo, en su lucha triunfante contra el feudalismo, garantizó la igualdad de derechos jurídicos de todos los ciudadanos. Corresponde a nosotros (aclaro, se refiere a los partidos obreros de su época)… garantizar la igualdad de derechos económicos’  (2-2.1)

 

“Esas palabras de Lenin son esenciales para comprender por qué el llamado socialismo real fracasó. No por gusto, en 1990, el escritor brasileño Frei Betto le extendió un certificado de autopsia, donde se dice que ‘para poder privatizar los bienes materiales, el capitalismo socializa los bienes simbólicos por medio de la religión o los medios electrónicos, los cuales no distinguen la choza del pobre de la mansión del rico. El socialismo ha hecho exactamente lo contrario: socializa los bienes materiales y privatiza el sueño, en la medida en que únicamente quienes detentan el poder pueden aspirar al ejercicio de la transgresión – como cambiar, por ejemplo, el modo de pensar y obrar en materia política – que es uno de los atributos de la libertad’ ”. (3-3.1)

 

No se olvide, por tanto, que cabe un refrán  respecto a la inconstitucionalidad cubana y a quienes la practican, permiten, o no denuncian, sean quienes sean y comenzando por el sistema del Poder Popular: “tanta culpa tiene quien mata a la vaca, como quien amarra sus patas”.

 

Citas:

1.-Carlos Marx. Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política.

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm

“…en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.”

2.-Manuel David Orrio. Cuba: Constitución vs. Socialismo ¿reversible?. Rebelión.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27670

2.1.-Lenin, Réplica a Tugan- Baranovski. Obras Completas, tomo 24. Editorial Progreso, Moscú.

3.- Ibídem 2.

3.1.-Frei Betto. El fracaso del socialismo alemán y los desafíos a la izquierda latinoamericana. Pasos # 29 mayo- junio de 1990. Costa Rica.

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